México puede sacar provecho de la revisión de demócratas al T-MEC: Jesús Seade

La apuesta se mantiene en que haya un acuerdo político en Estados Unidos para ratificar el tratado antes del día de Acción de Gracias, pero México se reservará la revisión de lo acordado y rechazará lo que no sea de su interés, aclara.

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Entrevista a Jesús Seade, subsecretario para América del Norte de la SRE.

La larga espera para la ratificación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) en Estados Unidos ha sido dolorosa para México, pero al final —si nada extraordinario ocurre— le resultará positiva, pues traerá beneficios que no se contemplaron originalmente en el tratado, sostiene Jesús Seade, subsecretario para América del Norte de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y a quien el presidente Andrés Manuel López Obrador encomendó conducir la negociación mexicana para ratificar el pacto.

Para confirmar lo anterior, México está a la espera de la negociación entre la Casa Blanca y el ala demócrata en el congreso estadounidense, que demanda algunas precisiones al T-MEC, principalmente en temas que tienen que ver con lo laboral, el medio ambiente y la industria farmacéutica.

En entrevista con El Economista, Seade confirmó que estos ajustes serían resueltos a través de protocolos de enmiendas y adiciones, lo que en el pasado se conocía como cartas paralelas o addendums pero, enfático, expresó que México tiene claras sus “líneas rojas”; es decir, modificaciones que no aceptaría bajo ninguna circunstancia, como las inspecciones laborales estadounidenses.

Estos puntos ya han sido comunicados a la Casa Blanca a través de su representación comercial (USTR, por sus siglas en inglés), que dirige Robert Lighthizer.

Si las charlas entre la USTR y demócratas fructifican, pronto podría haber un acuerdo, pero Jesús Seade reitera: “Habrá que ver qué dice el acuerdo. La propuesta tiene que ser del interés de México y se consultará lo que corresponda, con ministros, con el legislativo, empresarios, antes de decir ‘esto está bien’ si es que trae cosas complicadas”.

¿Se le puede decir no a Estados Unidos?, se le preguntó y su respuesta es clara: “Se pronuncia la “n” y luego se sigue con una “o” (ríe). Ésa es una forma. No debemos ponernos nerviosos sólo porque ya se hayan puesto de acuerdo allá. Tengo el apoyo clarísimo del presidente y del empresariado, de que si hay cosas que no nos gustan, vamos a abrirlas y a decirlo”, remata.

La apuesta de México, dice, continúa siendo que la USTR y los demócratas lleguen a un acuerdo antes del 28 de noviembre, cuando se celebre el Día de Acción de Gracias en ese país. En este contexto, el proceso de impeachment iniciado contra el presidente Donald Trump podría resultar un catalizador antes que un obstáculo.

“Los congresistas demócratas están ya con nervios de la cantidad de incertidumbre que le propinaron a su electorado con lo del impeachment. Eso los debilita. Propinarle otra cubetada de incertidumbre como sería hundir el T-MEC es lo menos que van a hacer”, asevera.

En la charla, el funcionario se muestra positivo y habla de algunos de los frutos que México espera cosechar producto de la escrupulosa revisión del T-MEC que están haciendo los demócratas —al mando de la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi— antes de someter a votación el tratado.

Uno de los más importantes sería la reparación del mecanismo de solución de controversias, el que para Seade ha sido “la pata rota” del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y que se mantuvo rota en el T-MEC, firmado hace casi un año, pues el esquema no sufrió cambios en el nuevo acuerdo.

Esta corrección nació de la desconfianza de los legisladores demócratas acerca del cumplimiento de México de sus compromisos en materia laboral plasmados en el T-MEC, aquellos que acabarían con el llamado dumping laboral que habría permitido al país “ganarle” inversiones productivas a Estados Unidos aprovechándose de sus bajos costos laborales.

Si México no cumpliera sus obligaciones, una posible vía para forzarlo sería abrir paneles laborales, pero los demócratas y, en particular, la confederación de sindicatos AFL-CIO, que preside Richard Trumka, hicieron notar que bajo las reglas del T-MEC, abrir los paneles sería casi imposible.

En los 25 años de vida del TLCAN, el número de paneles abiertos para solucionar diferencias en el seno del bloque ha sido “bajísimo”, indicó Seade, pues basta con que uno de los países miembro omita nombrar a sus panelistas (jueces) para que el panel no se constituya, lo que bloquea de facto el mecanismo.

“No hemos tenido ese recurso que es bueno para el comercio porque da confianza a los inversionistas”, lamentó.

Históricamente, Estados Unidos ha sido el país más reacio a la conformación de paneles y durante la vigencia del TLCAN el país “nunca nombró a los panelistas que tenía que nombrar”, recordó Jesús Seade.

Para eliminar este problema, los demócratas propusieron hace unos meses establecer mecanismos para garantizar que no fueran bloqueados los paneles, pero sólo en materia laboral, a lo que México se opuso, pues quedaban fuera otros sectores de interés para el país como el agropecuario o el manufacturero.

Así, nuestro país consiguió que el tema se discutiera integralmente, es decir, que se abarcara la solución de controversias en todos los sectores. “De ser algo negativo esto evolucionó para ser algo muy positivo. Todavía no hay textos finales, pero ya queda como corrección del problema en su totalidad. Lo cual es un gran logro para México”, aseveró Seade.

“Hay alrededor de cinco puntos en el acuerdo de solución de diferencias que hay que corregir para que haya certeza de que se conformará el panel, que es algo que México lleva 25 años pidiendo”, añadió.

Y explicó que, a diferencia del tratado vigente, en el T-MEC si un país no nombra a los panelistas, los otros dos tendrían capacidad de nombrarlos para que el panel sea funcional. “Si un país no nombra, se poblará esto (el panel) con un mínimo de 10 panelistas nominado por los otros dos países”, esbozó.

USTR, aliada

Jesús Seade reconoció a Robert Lighthizer, quien ha transmitido las “líneas rojas” del gobierno mexicano en la discusión de los ajustes propuestos de los demócratas. “Él (Lighthizer) ha sido muy honorable de parar ‘goles’ de cosas inaceptables”, afirmó.

Una de las líneas rojas fue el no aceptar inspecciones laborales estadounidenses en centros de trabajo dentro de la República Mexicana, iniciativa que, al parecer, ya habría quedado descartada y un indicio de ello es que “ya no ha aparecido en el discurso demócrata”.

La contrapropuesta mexicana en este tema fue fortalecer la supervisión laboral interna, a través de un sistema de denuncias anónimas con un organismo intermediario entre el denunciante y la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, quien sería la encargada de hacer las inspecciones.

Otra medida de refuerzo para garantizar la correcta implementación de los cambios laborales en México sería una supervisión más detallada de los ministros del trabajo del T-MEC. Para ello, en vez de reunirse cada año, podrían reunirse trimestralmente durante los tres años que planteó México para implementar su reforma laboral.

En cuanto a los temas ambiental y farmacéutico, Jesús Seade estimó que los cambios promovidos por los demócratas son menores y, en teoría, conllevan menos complicaciones. Sobre el segundo, puntualizó que el tratado no atará de manos a Estados Unidos si desea bajar los 12 años que actualmente da de protección a las patentes de medicamentos biológicos, que en Canadá y México son protegidas por entre ocho y 10 años.

“Algo bueno de este dolorosísimo año con los demócratas es que todo (el tratado) se está viendo con lupa”, concluye.

Se vienen temas complejos: Seade

México debe acelerar plan de implementación del T-MEC

México debe acelerar su plan de implementación del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC), porque una vez que èste se ratifique en Estados Unidos y Canadá, su vigencia iniciará tres meses después y existen temas complejos que deben prepararse con la debida antelación, alertó Jesús Seade, subsecretario para América del Norte de la Secretaría de Relaciones Exteriores y a quien el presidente Andrés Manuel López Obrador encomendó conducir la negociación mexicana para ratificar el pacto.

Aunque su trabajo está limitado al ámbito negociador, admitió que en meses recientes se ha involucrado con temas relacionados con el plan de implementación mexicano, en particular en el aspecto laboral, en el que México se comprometió a aplicar en tres años su reforma del sector, que da cumplimiento a lo que pactó el país en este ámbito.

“Con todo este apetito de los sindicalistas de Estados Unidos por informarse sobre la aplicación de la reforma laboral mexicana, nos hemos visto obligados a meternos a ver la implementación. Hemos estado trabajando muy de cerca con la secretaria del Trabajo, Luisa Alcalde”, comentó a El Economista.

Jesús Seade indicó que un tema complejo será la implementación de las nuevas reglas de origen del sector automotriz, en donde no se sabe aún cómo se acreditará el cumplimiento.

Ejemplificó con el caso de la regla de uso de acero y aluminio, que marca una incorporación de 70% de producto regional en las exportaciones automotrices, sin que hasta la fecha se haya definido si ese porcentaje se cumplirá por marca, por modelo automotriz o por planta armadora. “Hay mucho por hacer en cuanto a implementación”, enfatizó.

Finalmente, aclaró que su papel como negociador comercial está fundado en la instrucción dada por el presiente Andrés Manuel López Obrador. “Todo esto son obligaciones y funciones del ejecutivo, cuya cabeza me la ha encomendado repetidas veces públicamente y de forma categórica. Le ha dedicado espacio en tres conferencias mañaneras, recordando que el negociador es Jesús Seade. (Luis Miguel González y Octavio Amador)

*Fuente: https://www.eleconomista.com.mx/