La oportunidad de oro de China

Se beneficia del nuevo escenario mundial de políticas proteccionistas el presidente estadounidense Donald Trump

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El economista estadounidense Milton Friedman, premio Nobel de Economía 1976, portaestandarte del libre mercado e impulsor del libre comercio en el mundo, probablemente hoy se sentiría orgulloso de la cerrada defensa de la globalización del presidente de China, Xi Jinping, una de las ideas fuerza que le transmitió en Pekín al líder comunista Zhao Ziyang, el 19 de setiembre de 1988.

Y al mismo tiempo, es fácil imaginar su desazón si pudiera ver al belicoso presidente de su país, Donald Trump, maldecir de las políticas de libre comercio que él recomendó con entusiasmo al mandatario republicano Ronald Reagan, a principios de la década de 1980.

El giro copernicano del mundo en torno al proteccionismo y al libre mercado llevó a la BBC a advertir acerca de un “mundo al revés” desde que Trump vive en la Casa Blanca: mientras el jefe del hogar del capitalismo abomina algunas reglas de la globalización, el secretario general del Partido Comunista chino juega el papel del último gran defensor de un mundo sin barreras comerciales.

Analistas y académicos consultados por El Observador coinciden en que Pekín aprovechará ese nuevo escenario mundial, en el que Trump tumba acuerdos de libre comercio porque “matan el empleo” y se refugia en medidas proteccionistas para frenar la sangría industrial –dijo que EEUU perdió 60 mil fábricas desde que China se unió a la Organización Mundial del Comercio en 2001–.

Proyectan que China profundizará su papel económico –con más comercio e inversiones en el mundo–, pero descartan que pueda dar el salto para transformarse en una potencia política global.

El papel de China en el corto plazo se sentirá más por el lado económico que el político, aunque algunos analistas creen probable que el gobierno de Xi Jinping lleve adelante medidas migratorias para reforzar su influencia internacional y que estrechará vínculos con países enfrentados a la principal potencia del mundo.

 

“Vacíos de poder”

Nueve días después de la llegada de Trump a la Casa Blanca, Arancha González, directora ejecutiva del Centro Internacional de Comercio, una agencia de desarrollo conjunta de las Naciones Unidas y la Organización Mundial de Comercio, se refirió al surgimiento de nuevas oportunidades comerciales para diferentes países, en declaraciones al diario El País, con sede en Madrid.

“La retirada de EEUU del liderazgo comercial multilateral crea un espacio que otros países ya están empezando a ocupar, empezando por China. Pero también se están moviendo otros, como Japón, India y África, que apuestan por la apertura comercial para modernizar sus economías”, afirmó la experta en comercio internacional.

No obstante, Olmer Muñoz, profesor de Ciencia Política y de Geopolítica, Seguridad y Defensa, dijo a El Observador que “el liderazgo estadounidense” ya había empezado a caer con el gobierno de Barack Obama porque su política exterior “dejó vacíos de poder que fueron ocupados de manera inmediata por Rusia y China”.

Cree que la cerrada defensa que hizo el gobierno de Xi Jinping ante la amenaza del gobierno de Trump de que estaría dispuesto a realizar un bloqueo marítimo para impedir el avance de China sobre las islas de mar de China Meridional, en disputa con Filipinas, Vietnam, Malasia, Brunéi y Taiwán –una zona de gran valor estratégico y económico ya que se cree que tiene grandes reservas de petróleo y gas–, es un ejemplo de que Pekín defenderá con ahínco su avance en el mundo.

¿Un poder global?

Muñoz cree que “China jugará de manera dramática en cuanto a las inversiones extranjeras” y “aplicará un soft power para lograr mayor acercamiento con otros Estados, será aliado de países que se enfrentan a Washington, como Irán, Siria, Rusia y Corea del Norte, entre otros, y también intentará influir en América Latina“.

Las relaciones económicas entre países de América Latina y el Caribe con China aumentaron exponencialmente en el siglo XXI. Según datos de la Cepal, el comercio de bienes se multiplicó 23 veces entre 2000 y 2013, luego registró dos años consecutivos de caídas, y en 2014 el gigante asiático desplazó a la Unión Europea como el segundo socio comercial de la región, solo superado por Estados Unidos.

El organismo regional advierte un salto cualitativo de las inversiones chinas en 2010 que ascendió a US$ 14.000 millones, el doble de lo acumulado en las dos décadas previas.

“La mayor presencia de China en América Latina y el Caribe se dará en tres vías: aumento de comercio, apoyo a través de cooperación” –en países como Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua– y medidas de migración, declaró Muñoz, profesor e investigador de la Universidad Pontificia Bolivariana, de Medellín. Explicó que con esas políticas se intenta “imponer dinámicas de comercio, y también aproximaciones culturales y políticas claves para obtener mayor influencia internacional”.

Aunque no tiene dudas de que “China competirá con Estados Unidos por el liderazgo del comercio” y que trabajará con afán para expandir su mercado, “tardará varias décadas” su eventual reemplazo a Washington.

“Es una oportunidad que será difícil de asumir para la potencia asiática porque aún está aprendiendo a ser un poder global con capacidades de gestionar las reglas del mercado y de las instituciones multilaterales”, dijo, por su parte, Camilo Defelipe, politólogo con una maestría en política internacional contemporánea con énfasis en China, y expresó dudas de que Pekín “pueda reemplazar en menos de una década” a EEUU.

No obstante, este profesor de la Universidad Javeriana, de Bogotá, estimó que el gobierno de Xi Jinping “profundizará y acelerará su rol económico en el mundo”, con la idea de atender sus necesidades de desarrollo interno, pero apegado a su “discurso de no hegemonía”.

Esto quiere decir que no se propondría sustituir a EEUU no solo porque no cuenta hoy con la capacidad para hacerlo, sino porque preferirá plantarse con la idea de que su “desarrollo equivale al desarrollo del mundo”.

“Seguirá por la senda de la firma de TLC y de esquemas de integración con compromisos medioambientales y de responsabilidad social corporativa, promoviendo la banca multilateral asiática, aumentando los préstamos a América Latina y, en especial, buscará aumentar la cooperación con los sectores agroindustriales de la región que son importantes para su seguridad alimentaria”, aseguró.

Cree que China “buscará ampliar la cooperación en proyectos de empoderamiento socioeconómico y tal será su estrategia de actor responsable en la gobernanza global”.

Inesperada pareja

En estas semanas, la Unión Europea empieza a mover sus fichas para intentar amortiguar la tentación proteccionista de Trump, al poner el foco en China.

Por ejemplo, Cecilia Malmström, comisaria europea de Comercio, dijo que “si el auge de un proteccionismo venido de afuera constituye una amenaza para la economía china, estamos dispuestos a comprometernos y combatirlo juntos”.

Dijo que el bloque europeo debe “reforzar” sus relaciones con otros socios” y China, su segundo socio comercial, forma parte de esta estrategia, siempre que la relación sea “justa, transparente y basada en valores”.

Las declaraciones de Malmström están en sintonía con el nuevo papel que puede jugar China de acuerdo al profesor Defelipe.

“China cada vez más está en capacidad de tener poder de decisión con Estados Unidos y Europa respecto a problemas que afectan al conjunto del sistema internacional”, aunque opinó que el modelo chino “requiere de transformaciones políticas revolucionarias a todo nivel, desde la cultura política hasta las instituciones de gobierno”.

El país asiático “puede promover el libre mercado internacional y contribuir a administrarlo e incluso llegar a liderarlo, no así con el mundo político”, afirmó Defelipe. En ese sentido, Muñoz no cree que el Partido Comunista de China sea un obstáculo “para que sus acciones económicas se extiendan”.”Su crecimiento económico será esencial para sostener su nivel de influencia internacional”, agregó el profesor.

Este nuevo escenario internacional, que “puede ser el inicio de un relevo de paradigmas mentales y por extensión políticos y económicos”, según Defelipe, y de impulso de las “relaciones competitivas y de mercado”, de acuerdo a Muñoz, parecen presagiar un período oportuno para el dragón chino.

Críticas de la ONU

La ONU criticó a fines de febrero, a su más alto nivel, a populistas, extremistas y políticos que atacan a las minorías así como a quienes pretenden acabar con el multilateralismo internacional.