México en la Comisión Interamericana de Puertos

Solo mediante la integración regional, una verdadera alineación en la organización y medición de nuestras operaciones podremos, como hemisferio, fortalecer nuestros mercados; hacerlos más seguros; favorecer nuestros productos y velar por nuestros objetivos comunes.

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A finales de abril les comenté, en este mismo espacio, cuál era la importancia de la CIP para México y lo necesario de esta relación. Hoy quiero compartirles que el viernes pasado, con motivo de la X Reunión Ordinaria de la CIP, México resultó electo por unanimidad para presidir este relevante Órgano Consultivo de la OEA para el período 2016-2018 y como vicepresidentes Uruguay y Barbados. Este foro gubernamental, del más alto nivel, tiene la función de promover el desarrollo portuario continental.

En esta misma reunión, México también fue electo para encabezar el Comité Técnico Consultivo de Gestión Portuaria, Sustentabilidad y Protección Ambiental. En este comité, el trabajo de México será el incentivar los puertos de las Américas para que sean parte fundamental en la lucha contra el cambio climático, incluso propusimos que la CIP certifique los puertos verdes en el Hemisferio y, así cumplir con el Pacto Mundial de Naciones Unidas que sostiene que los objetivos económicos y comerciales son indisociables de la responsabilidad social y la protección ambiental. Solo imaginemos que, para el año 2050, según la Cepal, de no tomar acción, los daños y pérdidas por catástrofes naturales alcanzarán los 100 mil millones de dólares en el continente.

Es innegable que estamos ante un nuevo paradigma global, donde la revolución científica y tecnológica redefine los patrones de producción, distribución y consumo. Esto es de especial relevancia por los cambios en el escenario económico internacional y las reconfiguraciones geopolíticas por las que atraviesa el continente.

Nos encontramos ante un escenario de desaceleración del comercio mundial donde la caída en los precios internacionales de las materias primas impacta negativamente en nuestras economías. Para aminorarlo, tenemos que ser más eficientes en el traslado de mercancías y, por ello, en México nos hemos fijado el objetivo maestro de hacer que nuestro país sea una plataforma logística de talla mundial, donde carreteras y ferrocarriles estén mejor conectados con nuestros puertos y donde el tránsito y transformación de mercancías sean de un alto valor agregado, sirviendo de puente entre las naciones americanas y con los mercados de Europa y Asia.

Por otro lado, en las Américas, necesitamos alinear la información y estadística de nuestros puertos, a fin de tener mediciones homologadas y certeras que nos den claridad sobre qué se mueve, cómo y bajo cuáles estándares. Incluso si hablamos de seguridad, intercambiemos información de navieras, orígenes y destinatarios de productos considerados ilegales, certificando puertos, navieras y operadores.

Solo mediante la integración regional, una verdadera alineación en la organización y medición de nuestras operaciones podremos, como hemisferio, fortalecer nuestros mercados; hacerlos más seguros; favorecer nuestros productos y velar por nuestros objetivos comunes.

En esta reunión, buscamos sinergias entre los inversionistas, funcionarios, académicos, expertos y líderes sociales del más alto nivel, a fin de compartir experiencias y encontrar conjuntamente nuevas formas para hacer de los puertos el eslabón más fuerte de las cadenas logísticas globales.

Hoy más que nunca tenemos que hermanarnos con el resto del continente y no dejar que voces aisladas, que sólo buscan dividirnos, tengan más eco que nuestra convicción de ser un continente unido e integrado. Debemos actuar localmente, pensando globalmente.