Segundo semestre del año inicia con mejor panorama para la economía mexicana

El equipo económico del nuevo gobierno electo se ha centrado en ganar la confianza de los mercados

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Ya se sabía que desde que inició este año, la economía mexicana estaba por afrontar varias fuentes de incertidumbre, tanto interna como externa, provenientes, principalmente, de la postura proteccionista del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), el proceso de normalización monetaria de la Reserva Federal (Fed) y, por supuesto, el proceso electoral en nuestro país.

Estos factores son los que lideran las preocupaciones de los consultados por la más reciente encuesta del Banco de México (Banxico) y además, parece que en lo que resta del año son los que podrían comenzar a tener un menor peso.

En particular, parece que algunos de estos riesgos han comenzado a diluirse, incluso este segundo semestre del año ya comienza a vislumbrarse un panorama ligeramente menos adverso, debido a que algunas fuentes de certidumbre han desaparecido; no obstante, hay algunas que se mantienen, aunque cada vez menos probables, lo cual apuntaría a un panorama de mayor certeza para la economía mexicana.

Como muestra, una vez que pasaron las elecciones en nuestro país y se dieron a conocer los resultados —en un proceso electoral ordenado—, este temor debería ser mencionado como un factor de incertidumbre.

Un ejemplo, la encuesta que realiza mensualmente Banxico, en su última publicación antes de las elecciones, mostraba que la principal preocupación era la incertidumbre por la política interna, relacionada con las elecciones, con el 19% de los consultados, superando otros factores que nublan el entorno, como las negociaciones del TLCAN.

De tal modo que, pasadas las elecciones, se ha eliminado un factor de riesgo.

De hecho, el equipo económico del nuevo gobierno electo se ha centrado en ganar la confianza de los mercados, fortaleciendo su postura de responsabilidad fiscal; además, señala que se mantendrán en contacto con el sector privado; ya ambas partes se han pronunciado a favor de trabajar de la mano en temas económicos.

Ahora bien, respecto a los temas comerciales, si bien continúan siendo una fuente de incertidumbre, cada vez parece que generan menor nerviosismo. Aunque las tensiones comerciales entre China y EU han escalado, de momento no han generado un deterioro en la economía mundial.

Hablando específicamente de las negociaciones del TLCAN, una vez que ya se conoce al ganador de las elecciones, Andrés Manuel López Obrador, es posible que las negociaciones se aceleren después de las elecciones intermedias en EU, las cuales están programadas para el 6 de noviembre.

Esto podría permitir que se llegue a un acuerdo a finales de este año o inicios de 2019 con los primeros comentarios tanto de EU como de México, naciones que se han mencionado a favor de un acuerdo comercial.

Ya lo hemos dicho en este espacio: El fin del TLCAN, si bien elevaría la volatilidad de los mercados, no descarrilaría a la economía estadunidense ni a la mexicana, tomando en cuenta que entrarían en vigor las medidas bajo las que opera la Organización Mundial del Comercio (OMC). En dicho supuesto, ambos países podrían estar dispuestos a tener tratados bilaterales.

Otro punto es que, aun cuando es posible que el proceso de normalización monetaria de la Fed genere periodos de volatilidad, parece que ha llegado el momento en que Banxico deje de seguir los incrementos de tasas, considerando que el diferencial de tasas es sumamente amplio y superior al que tienen otros emergentes con la misma nota crediticia.

Sin duda, todo apunta a que las principales fuentes de incertidumbre podrían comenzar a revelar un mejor panorama. Sin embargo, no se pueden descartar periodos de volatilidad adicionales, por lo cual es necesario que las autoridades, tanto fiscal como monetaria, se mantengan alertas, tal y como lo han venido haciendo, y actúen en caso de ser necesario.