Un gobierno sin coordinación no es logístico

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En materia de comercio exterior, la política aplicada por la Secretaría (Ministerio) de Economía (SE) es de apertura. Prueba de ello son los múltiples acuerdos comerciales firmados y la larga lista de productos cuyos aranceles han sido desgravados en aras de alcanzar una pretendida mayor competitividad de nuestra economía.

Así pues, en el escritorio de la SE la estrategia ha sido promover el comercio exterior y atraer inversiones productivas (maquila) para aprovechar los distintos tratados de libre comercio que hemos firmado. Y para ello, hemos promovido las figuras que incentivan y promueven el desarrollo de esta industria en la cual se soporta el 80% de las exportaciones mexicanas.

Sin embargo, en las oficinas de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), parece que no se dan cuenta de esa estrategia. En 1993 la reexportación de insumos importados temporalmente representó el 41.20% de nuestra exportación mientras que el año pasado ese porcentaje se elevó a 60.81%, lo que representa en términos económicos, 225 mil 780 millones de dólares.

A partir del 2014, esas importaciones tendrían que pagar el 16% de IVA, lo que significaría impuestos por más de 36 mil 125 millones de dólares según los cálculos que ha hecho el experto en comercio exterior, Arnulfo Gómez, asesor del Consejo Mexicano de Comercio Exterior y Tecnología (COMCE).

Cuánto tiempo va a quedar inmovilizada esa suma, cuestiona, por el proceso de importación temporal, transformación, ensamble, reexportación y trámites de devolución de impuestos. Este problema en el cual no reparó la Secretaría de Hacienda a la hora de diseñar su reforma fiscal, generará una carga financiera importante y una falta de liquidez que contribuirá a que nuestra industria exportadora, basada fundamentalmente en un esquema maquilador, continúe su caída en materia de competitividad.

Así, se le han quitado argumentos a la SE y ProMéxico en la promoción de inversiones en el mundo, en aras de reducir el déficit fiscal que como país tenemos. La política fiscal, pues, esta vez camina en sentido opuesto a la promoción de las exportaciones del país, al gravar con el IVA las importaciones temporales que antes estaban exentas para las empresas IMMEX, amén del aumento del mismo impuesto de 11 a 16% que se dio para las zonas fronterizas donde es el principal asiento de la industria maquiladora.

Sería recomendable contar con directrices claras a nivel macro y un ente que coordinara la alineación en esas políticas macro de las distintas dependencias gubernamentales.