jueves, julio 18, 2024
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El mundo cambiante de la energía, ha alcanzado a México

Los países productores de petróleo como Venezuela y los países árabes recibían a raudales billones de dólares y para México las exportaciones petroleras ocupaban el primer lugar en contribuciones para su gasto público.

Hace menos de una década los Estados Unidos –EU-, eran el mejor socio importador de petróleo para México, incluso durante varias décadas también lo había sido. Los países productores de petróleo como Venezuela y los países árabes recibían a raudales billones de dólares y para México las exportaciones petroleras ocupaban el primer lugar en contribuciones para su gasto público.

Aunque todos conocemos la historia, yo me quede entre estupefacto e incrédulo cuando en el 2011, hace apenas unos años, un importante político estadounidense anunció en una conferencia sobre Gas-Shale, una recién tecnología que se comenzaba a explotar en Texas, que con dicho formato EU ya no dependería del exterior para su consumo de energéticos y que en un lustro, este país hasta se convertiría en exportador.

Inició entonces en Texas la gran carrera, como la fiebre de oro, y en Texas la organización conocida como Eagle Ford Shale, operador político de las reglas de la gran reserva del mismo nombre vio crecer poblaciones de la noche a la mañana y las inversiones de todo tipo crearon una impresionante infraestructura de cientos de miles de kilómetros de tuberías y el Puerto de Corpus Christi atrajo capitales de miles de millones de dólares para construir una planta que llevo casi seis años su construcción para poder recibir el gas natural que vendría de todo la reserva de Eagle Ford –Burgos en México-.; también se inició la construcción de tuberías desde estas regiones y de Colorado hasta México para poder exportar el gas y otros fluidos a México.

El afamado diario El Guardián de Inglaterra comentó entonces: “Lo que está sucediendo en los EU, entre ahora y 2025 es una gran expansión de la producción de petróleo, aproximadamente el 80 por ciento del crecimiento de la producción mundial de petróleo que proviene de los EU excede la enorme expansión de Arabia Saudita de la que fuimos testigos en los años 60 y 70 “; y hoy el 70 por ciento de la energía que se consume en EU proviene de estos nuevos formatos de explotación.

Hoy no solo esta alta producción de los EU en energéticos derivados de la explotación Shale provee a este país y exportan gas hacia México, si no que se están desarrollando otras energías, más limpias, a las que México se debería de avocar, ya que los automóviles, los principales consumidores de energéticos fósiles están cambiando a energía eléctrica y está provendrá de la eólica y foto galvánica-solar.

En México no solo no contamos con la estructura carretera, ni la red de tuberías ni con la posibilidad económica real y legal de hacerlo en este sexenio que comienza, y para dentro de seis años no solo las tecnologías habrán cambiado sino que los formatos de consumo también.

El calentamiento global y los daños que causa al ambiente la explotación tipo “Fracking” es irresponsable. Los cientos de componentes altamente tóxicos – y secretos por derechos de patente- que son vendidos bajo nombres comerciales envenenan los mantos acuíferos e inutilizan miles de hectáreas para la agricultura. España y otros países de Europa han prohibido el “Fracking”.

Por otro lado, hemos estado quemando prácticamente cada molécula de energía fósil desde hace tres siglos, y el problema del calentamiento y contaminación en las ciudades principales de México emporará y por tanto existen preocupaciones ambientales legítimas que no se relacionan solo con el calentamiento. Vamos a pretender, por un momento, que el clima no importe, que estamos ignorando por completo la conexión entre el dióxido de carbono, la atmósfera de la Tierra, el efecto invernadero, las temperaturas globales, la acidificación de los océanos y el aumento del nivel del mar.

Desde un punto de vista a largo plazo, aún tendríamos que planificar nuestro futuro energético.

Los combustibles fósiles, que constituyen en gran medida la mayoría del poder mundial actual, son un recurso abundante pero fundamentalmente limitado.

Las fuentes renovables como la eólica, la solar y la hidroeléctrica tienen diferentes limitaciones pero nuestra restricción más grande está en el poderío económico de EU; quien ya tiene la infraestructura para enviarnos gas natural, al precio ambiental que sea, y al mismo tiempo controlar los precios de este combustible –gas– como hoy lo hacen los árabes con el petróleo.

Mi opinión es que, que embarcarse México en la producción de gas derivado del “Fracking” es un suicido ambiental y económico.

¿Cree Usted que tengo razón Estimado lector?

El autor es analista político en Texas, y experto en temas de la frontera México-Estados Unidos.

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Cortesía de Investing.com

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