miércoles, julio 24, 2024
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Hazaña de la globalización mexicana

Cuando el tratado comercial entró en vigor hace más de dos décadas socavó algunas empresas nacionales, a cambio de la entrada de productos casi desconocidos en el mercado local.

El rostro de México se transformó desde 1994, año en que entró en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Aunque esa época puede parecer no tan lejana, para los mexicanos que vivieron la apertura del país al mercado global con la llegada de empresas, productos y marcas la historia es diferente.

La alianza trilateral tenía como objetivo promover el intercambio de bienes y fomentar las condiciones de competencia para las empresas de México, Estados Unidos y Canadá, lo que dio paso a la transformación de la industria nacional.

Carlos Alberto Bautista, académico de la Facultad de Negocios de la Universidad La Salle, considera que el nuevo panorama comercial para la región fue punta de lanza para las exportaciones mexicanas, sobre todo, del sector automotriz. Sin embargo, no todo fue miel sobre hojuelas, pues esta entrada a la globalización también significó la muerte de otras unidades empresariales.

“Las exportaciones de nuestro país tuvieron un boom con el TLCAN. Medianas y grandes empresas aprovecharon para comercializar más, pero las pequeñas no contaban en sus anaqueles con productos que ofrecieran precios competitivos en el mercado internacional y eso las orilló a desaparecer”, agrega el especialista.

En el año de la implementación del acuerdo comercial, el envío de mercancías desde territorio azteca hacia Estados Unidos y Canadá ascendió a 104 mil 521 millones de dólares, de acuerdo con datos de la Secretaría de Economía (SE).

En la actualidad, ambos países reciben el 80 por ciento de las exportaciones de artículos manufacturados en México. Hasta junio de este año se alcanzó un monto de 179 mil 197 millones de dólares.

La transformación de las industrias y las preferencias de los mexicanos fue paulatina, pero contundente. Esto ayudó a sentar las bases para consolidar el panorama comercial como hoy lo conocemos, aunque con la actual renegociación para modernizar el TLCAN aún queda un margen amplio para evolucionar en materia de comercio exterior.

ADIÓS BURGERBOY, HOLA MCDONALD’S

El TLCAN se convirtió en la tumba de algunas marcas mexicanas a la par de que abrió camino a empresas tanto en México como en la región de Norteamérica.

Con el cambio en las reglas del juego, Videocentro y los restaurantes Tomboy y BurgerBoy se vieron obligados a bajar la cortina, a pesar de las campañas de ‘Hecho en México’ y el resignificado de la palabra ‘malinchismo’, que tomaron mayor relevancia ante la novedad que representaba la llegada de mercancías de otros países en un mercado limitado a la proveeduría local.

Para el académico de La Salle, en esta situación otro de los factores relevantes fue el empoderamiento de la decisión de compra de los mexicanos, quienes dieron prioridad a los productos de importación, que antes del TLCAN eran difíciles y hasta imposibles de conseguir en el mercado nacional.

“El consumidor fue el que decidió quiénes se quedaban y quiénes se iban del mercado, de tal manera que se inclinaron más por marcas como McDonald’s, Burger King y Domino’s Pizza frente al producto nacional”, precisa Bautista.

LA TRANSFORMACIÓN

Otra de las novedades que trajo el TLCAN fue la mercancía empaquetada que dio paso al desplazamiento de la venta a granel de chocolates, cacahuates, o alimentos como jamón o quesos en las tiendas de barrio y que resultó un enemigo invencible para proveedores nacionales.

Ada Irma Cruz, presidenta de la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo en Pequeño (Canacope Servytur) de la Ciudad de México, asegura que la táctica de las compañías internacionales para ingresar al mercado local fue que se enfocaron a niños y jóvenes a través de frases y personajes atractivos que aún se encuentran vigentes.

La novedad de tener productos extranjeros llevó a que algunas empresas mexicanas fueran adquiridas por las grandes marcas, pues los proveedores artesanales acudieron a los grandes consorcios cuando ya no pudieron venderle al comercio pequeño”, manifiesta Cruz.

Los cambios no fueron sólo para los consumidores. En este sentido, la presidenta de la Cámara comenta que negocios pequeños no estaban preparados para la transición y asimilarlo fue un proceso complicado, ya que lo comerciantes estuvieron frente nuevos procedimientos para comprar y vender. Además, se amplió la gama de mercancía, por tanto debían contar con recursos suficientes para renovar su stock.

“Hubo muchas tiendas que no se adaptaron al nuevo sistema, registraron problemas de liquidez y tuvieron que cerrar”, detalla la presidenta de Canacope CDMX, quien también reconoce que “sin TLCAN el arribo de mercancía internacional hubiese sido más lenta y más cara porque la introducción de productos se hubiera hecho de forma monopólica por algunos consorcios”.

Por el contrario, Carlos Alberto Bautista, de La Salle, plantea que la industria juguetera mexicana fue vencida por el TLCAN. Fabricantes locales no lograron enfrentar los bajos costos y la alta calidad de los productos que entraron a territorio nacional después de que se eliminaran las fronteras comerciales. Sin embargo, el convenio trilateral puso a México en juego ante los ojos del mundo.

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Cortesía de Investing.com

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