En la primera noche de la tercera arribazón de tortugas a playa Ensenada, Morro Ayuta, unos 5 mil ejemplares de golfina, anidan aproximadamente 50 mil huevos, de los cuales el 70 por ciento son saqueados por pobladores del lugar.
En el mes de julio comienza la temporada de arribazón de las tortugas golfinas, aproximadamente llegan 20 mil a esta playa ubicada en la costa oaxaqueña, pero lamentablemente sus huevos son ocupados para consumo humano a través de la venta masiva.
Ángel Guillermo Gonzales Padilla, coordinador del Campamento Tortuguero de Morro Ayuta, informó que en esta tercera arribazón, el saqueo por parte de pobladores cercanos a esta playa corresponde al 70 por ciento de los huevos que esta especie deposita en sus nidos.
Se tiene un cálculo de este Campamento que al año visitan esta playa aproximadamente 20 mil tortugas, quienes anidarán unos 200 mil huevos en esta temporada.
Cada tortuga en promedio deposita cien huevos en los nidos, y tan sólo en la primera noche de la tercera llegada de tortugas, se contabilizó a cinco mil ejemplares de esta especie marina que depositaron 50 mil huevos.
Explicó en entrevista que el año pasado se incrementó el saqueo, después que la Armada de México dejó de vigilar las playas del Istmo de Tehuantepec y que ahora sólo se hacen presentes en las arribadas masivas que ocurren en los meses de septiembre y octubre o bien cuando la Procuraduría Federal de Protección Ambiental (Profepa) solicita en apoyo.
Gonzales Padilla aseguró que al año se dan de nueve a diez arribadas de tortuga en esta playa, y que en los meses de septiembre y octubre es cuando hay mayor presencia de esta especie marina.
Los pobladores que hacen los saqueos argumentan que lo hacen por necesidad ante la falta de empleo y apoyo por parte de las autoridades.
Cada saqueador realiza dos viajes en sus caballos con un aproximado de 6 mil huevos de tortuga cada uno, que les reditúa una ganancia de 2 mil pesos aproximado por noche.
“Nosotros hacemos esta actividad por necesidad, vivimos en pobreza, tenemos que sacar adelante a nuestros hijos, nuestra familia no tiene en que comer, sabemos que es algo grave, que afecta al medio ambiente, pero lo hacemos porque no hay de otra”, explicaron.
En esta tercera arribazón se contabilizó a unos 20 pobladores que montaban a caballos y llenaban costales de huevo, sin que ninguna autoridad lo impidiera.
El responsable de Campamento dijo que también existe una jauría de por lo menos cien perros, que también destruyen los nidos y se comen lo huevos.
“A nosotros no nos queda más que proteger a la fauna marina, a la tortuga, pero tampoco podemos contra los saqueadores, exhortamos a las autoridades a trabajar en conjunto para salvaguardar a esta especie que está en peligro de extinción y que a nosotros como organización social nos preocupa la sobrevivencia”, puntualizó.
El arribazón ocurre en la madrugada, de 3:00 a 6:00 de la mañana antes de que salga el sol, cada tortuga golfina hace un hoyo y guarda sus huevos, que no duran ni 20 minutos para ser desenterradas por manos humanas para su venta clandestina.
En el país, la tortuga golfina es una especie amparada por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), la cual está incluida en el apéndice 1, que indica que está en peligro de extinción y que en términos generales el intercambio con fines comerciales está restringido.
