Alivio para los mercados

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El Banco Popular de China dio por concluido ayer el ajuste en el valor de su moneda, después de tres devaluaciones consecutivas que rebajaron su cambio en casi 5% y generan dudas sobre la marcha de la segunda economía mundial.

El banco central así lo anunció en una rueda de prensa en Pekín convocada expresamente para explicar su postura sobre la depreciación de la moneda, un hecho poco habitual y que da cuenta de la preocupación que generaron, a escala nacional e internacional, los últimos movimientos del ente regulador.

El asistente del gobernador del Banco Popular, Zhang Xiaohui, dijo en la comparecencia que el yuan regresó gradualmente a su valor de mercado, tras las últimas revisiones a la baja, y que a partir de ahora debería permanecer fuerte.

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“No hay base para una depreciación persistente y sustancial”, insistió Zhang.

Esas palabras supusieron un alivio para los mercados y, tras dos días en vilo y con caídas por el pesimismo sobre la evolución de la divisa china, las bolsas asiáticas cerraron ayer al alza y las europeas abrieron en positivo.

Previamente, el banco central había vuelto a devaluar, por tercera jornada consecutiva, el tipo de cambio de referencia del yuan con respecto a la estadounidense, ayer 1.11%, para dejarlo en 6,401 yuanes por dólar.

La divisa china vale ahora 4.66% menos que el pasado lunes, antes de que el banco central iniciara las depreciaciones y de que reformara el sistema cambiario.

En China, la abundante cobertura mediática sobre la devaluación del yuan ha trasladado a la ciudadanía un cierto tono de preocupación, no tanto por las implicaciones directas de la caída en la cotización de la moneda, sino porque ha sido percibida como un signo de que la economía no va tan bien como acostumbraba.

La prensa oficial se ha centrado en presentar las recientes medidas del banco central como un paso hacia la liberalización económica del gigante asiático.

Asimismo, en desmarcarlas de la interpretación que muchos analistas, sobre todo extranjeros, han realizado, de que se trata de un intento de favorecer a sus empresas exportadoras y de que el país ha entrado en una guerra de divisas con las naciones vecinas.

“Los comentarios sobre una guerras de divisas son un poco exagerados”, aseguró el analista de la firma financiera IG Bernard Aw, quien consideró que China buscó un sistema de cambio más acorde en el mercado, que en el contexto actual se tradujo en una depreciación.

“Si efectivamente un yuan más débil ayuda a proporcionar un estímulo al crecimiento de China, sería un impulso para la economía mundial también, dada la dependencia que tiene de la demanda china. La reciente caída de los productos básicos es un buen ejemplo”, reflexionó Aw.

Independientemente del objetivo de las autoridades, los últimos acontecimientos plantean un nuevo escenario para la economía global con un yuan más débil y más atento a su comportamiento en el mercado.

Los productos “Made in China” son, de repente, más baratos y las empresas que los venden, más competitivas.

Eso favorece a los fabricantes de aparatos electrónicos y mecánicos, productos de alta tecnología, textil, ordenadores y sus componentes y teléfonos móviles, las cinco principales exportaciones del gigante asiático.

En el otro lado de la balanza, a China le resultará más caro importar, lo que repercutirá en sus socios comerciales, empezando por la Unión Europea, el primero, y siguiendo por Estados Unidos, el segundo, sin olvidar sus crecientes lazos con los países latinoamericanos.

El consumo mundial de aparatos electrónicos y mecánicos, de alta tecnología, circuitos integrados, crudo y productos agropecuarios (para los que América Latina es una de sus principales fuentes de suministro) podría verse afectado por la devaluación del yuan.

Efectos en México

La reciente devaluación del yuan afectará en el mediano plazo a la economía mexicana por partida doble. En primer lugar, porque con el tiempo abaratará los productos chinos que compiten con los mexicanos por el mercado estadounidense, y en segundo término porque hará más atractivas las importaciones mexicanas provenientes del gigante asiático, profundizando el gran déficit comercial que ya existe con esa nación.

En los últimos 10 años, el peso mexicano registra una constante depreciación de su valor con relación al dólar, mientras que el yuan chino se ha revaluado, “por lo que se esperaría que se hubieran acumulado enormes beneficios para las exportaciones mexicanas a China, pero esto no ha sucedido, a pesar de estas enormes ventajas cambiarias”, comentó Enrique Dussel, coordinador del Centro de Estudios México-China.

Durante el año pasado, las exportaciones mexicanas a China sumaron apenas 5 mil 964 millones de dólares, contra 66 mil 255 millones de las importaciones provenientes del gigante asiático, lo que significó un déficit por 60 mil millones de dólares, según datos del Banco de México.

En este contexto, no se esperaría un efecto en México de corto plazo en el comercio internacional, aunque en productos específicos que están dolarizados, como en autopartes, automotriz, electrónica, sí es posible que en el mediano plazo haya una mayor competencia entre la producción mexicana y la producción china, agregó Dussel.

Si la devaluación del yuan continúa, y tomando en cuenta que la productividad en México sigue decayendo, los productos mexicanos tendrán que depender más de la competitividad por precio, al menos para mantener su participación en el mercado estadounidense que al primer semestre del año es de 13% contra 20% de los productos chinos, conforme a información del Departamento de Comercio de Estados Unidos.

Efectos a largo plazo

Con relación al efecto de largo plazo, el analista económico de Consultores Internacionales, Sergio Garduño, explicó que China, al devaluar su moneda, hace sus exportaciones más competitivas.

“Ahora que la economía estadounidense comienza a recuperarse y a demandar productos extranjeros, beneficiará a China, porque es su segundo proveedor y ahora cuenta con una moneda que tiende a abaratarse cada vez más; esto le va a afectar a México porque China es un competidor más fuerte”, mencionó el experto.

Con relación al comercio directo de México con China, destacó el abaratamiento de los productos provenientes del gigante asiático: “Hay un caso reciente importante, el de las importaciones de acero chino, que por su sobreproducción ya era barato, ahora se abaratará más, con lo que las medidas que instrumentaron las autoridades mexicanas para limitar su adquisición podrían quedar nulificadas”, dijo.

Dólar Cotización

El peso acelera su baja siguiendo a la caída en los precios del petroleo.

Mayoreo y menudeo

El dólar libre se cotizó en un precio máximo de 16.72 pesos, nueve centavos más respecto del cierre del pasado miércoles, y se adquirió en un mínimo de 15.77 pesos en los bancos de la ciudad de México.

Sobreoferta

Además, los precios del petróleo estadounidense tocaron ayer un nuevo mínimo de seis años ante una sobreoferta en los mercados y la devaluación del yuan. El contrato para septiembre del West Texas Intermediate (WTI) tocó los 41.92 dólares, su menor nivel desde marzo de 2009.