Reconfiguración del comercio fronterizo en el norte de Tamaulipas

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Se trata de la inauguración de las operaciones de un puente internacional ferroviario, que ya cruza el río Bravo aguas arriba de las ciudades de Matamoros y Brownsville, que en lo sucesivo quedarán libre de los trenes el tránsito urbano, cuyas vías fragmentaban sus tejidos citadinos.

El acto es igualmente importante porque subraya un punto de acuerdo y confluencia diplomática entre ambos países, de por sí muy polarizada en la línea fronteriza por la problemática migratoria y del narcotráfico. El hecho mismo de que sea una obra de infraestructura ferroviaria que no sucedía desde hace 110 años, nos da la idea de las perspectivas que pueden detonar en cualquier otra parte de la frontera en el futuro inmediato, al desmantelarse prejuicios, inercias negativas y burocracias mutuas e infinitas, que impedían cualquier modernización de un mecanismo de transporte que, bien administrado, puede movilizar grandes volúmenes de carga a precios mucho más económicos, con el añadido de que la movilización de las mercancías por este puente será mucho más ágil y ahorrará tiempos de envío, debido a la modernización de la tramitación aduanera que funcionará en cada país, tan pronto como los trenes crucen el límites internacional en ambos sentidos.

Los vínculos entre el comercio exterior y el norte de nuestra entidad se iniciaron desde el momento de la consumación de la independencia de México, pues aunque las cortes españolas habían decretado la apertura de un puerto de altura en la delta del río Bravo, fue durante los primeros gobiernos nacionales cuando se llevó a cabo. Esto transformó a la pequeña congregación de El Refugio, que pasó a convertirse en un bullicioso enclave mercantil, al punto de que en 1826 la legislatura de Tamaulipas le otorgara el rango de “villa”, con el nombre de “Matamoros”; diez años más tarde se le elevaría el rango a “ciudad”, en virtud de su importancia.

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Y es que aquí se instaló en ese lapso la jefatura política del distrito del norte, la sede de la comandancia de los Estados de Oriente y el juzgado de Distrito de Tamaulipas y Nuevo León. Y como puerto, Matamoros se proveía esencialmente desde Nueva Orleans, formando un eje de comercio al interior del país, donde la ciudad de Monterrey era la gran plaza distribuidora. Cabe señalar que el puerto en sí se ubicaba en el Frontón de Santa Isabel (hoy Port Isabel, Texas).

De entrada hay que señalar que diariamente cruzan la frontera entre ambos país alrededor de 1500 millones de dólares, que representan el 80 por ciento del comercio que existe entre ellos, y de lo cual gran parte de esta cifra lo hacía, hasta ahora, por la aduana de Nuevo Laredo, a través de las vías terrestre y ferroviaria.

Por tanto, con la construcción del nuevo puente ferroviario entre Matamoros y Brownsville, denominado por los estadounidenses como West Rail Baypass Bridge, los circuitos del comercio transfronterizo se desplazarán en gran medida para aprovechar el cruce por esta nueva infraestructura, que dispone de 35.7 hectáreas de patios de maniobras, cuatro vías de recibo y despacho, así como once vías de clasificación de los vagones de ferrocarril.

Esta obra forma parte del Diálogo Económico de Alto Nivel y la Declaración para la Administración de la Frontera en el siglo XXI entre México y Estados Unidos, en la que ambos países invirtieron 40 millones de dólares. Ya en operación, se calcula que pronto el flujo comercial por este puente incremente hasta un 40 por ciento el flujo de bienes en la región del bajo río Bravo o Grande, y eso solo al principio, es decir, por aquí se derivará buena parte del movimiento que ahora se hace por los dos Laredos, en una especie de péndulo histórico.

Por cuanto a su impacto urbano, en el caso de Matamoros será trascendental, ya que una enorme extensión de su territorio citadino se verá libre de las vías del tren, lo que permitirá el trazo de un moderno polo de desarrollo urbano de alto impacto; en tanto que el antiguo puente ferroviario removible pasará a convertirse en un monumento histórico, similar al que une a Roma con Miguel Alemán, que se verá beneficiado al llamarse la atención sobre su importancia patrimonial binacional.

Y para sacar más provecho a esta nueva y estratégica realidad comunicante, habría que considerarse en la instalación de complejos industriales a la vera de este nuevo paso fronterizo, libre de la impedimenta urbana, al igual que se hará necesario considerar la futura construcción de un ramal ferroviario de 90 kilómetros, para enlazar a este puente y el sistema ferroviario nacional con el puerto de Matamoros en construcción en El Mezquital.

Como se aprecia, está en marcha una nueva reconfiguración económica en el norte de Tamaulipas.