El gigante asiático China arrastra a las economías emergentes: Barclays rebaja su crecimiento un 0.4

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Los expertos descartan que el mundo esté ante un nuevo periodo de recesión, la debilidad de China, la caída de Brasil y Rusia y el enfriamiento de países como México o Turquía han desatado las alarmas a nivel internacional. No en vano, ante la caída de los precios de las materias primas, los bajos niveles de inflación y el descenso de la demanda global, bancos centrales como la Fed o el BCE han abierto la puerta a más estímulos o han evitado retirarlos, por el momento.

Aunque el crecimiento de los países emergentes ha decepcionado en el primer semestre del año (crecieron un 3.7 por ciento frente al 4.7 por ciento de 2014), ciertos indicadores macroeconómicos empiezan a advertir que la desaceleración puede ser aún peor y que en el tercer trimestre la caída de estas economías, que ahora aportan el grueso del crecimiento global, será mucho peor. No en vano, la debilidad de la demanda del gigante asiático, el principal consumidor de materias primas, y la caída del ritmo de inversión en los sectores productivos clásicos ha tirado los precios del bienes como el petróleo, el cobre, el hierro y ha rebajado la demanda del comercio internacional arrastrando a los países emergentes, que también tienen sus propios problemas estructurales.

Así, Barclays ha reducido las previsiones de crecimiento de China, México, India y Corea del Sur y ha elevado sus estimaciones de caída de Brasil y Rusia, que se están viendo muy dañadas por la caída del petróleo mientras sus divisas se desploman frente al dólar (el real brasileño tocó ayer su mínimo ante el billete verde). En conjunto, el aérea de análisis del banco prevé que las llamadas economías emergentes crezca en su conjunto un 4 por ciento en 2015 y un 4.4 por ciento en 2016, lo que supone una rebaja del 0.4 por ciento y del 0.5 por ciento respectivamente frente a las previsiones de junio. En 2014, el Producto Interior Bruto de estas economías avanzó un 4.8 por ciento.

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Así, según Barclays, que ve un panorama complicado en línea con las estimaciones de Citigroup, el gigante asiático apenas crecerá un 6.6 por ciento en 2015 mientras que en 2016 la desaceleración será mayor y su PIB se elevará un 6 por ciento. Las previsiones de la entidad financiera son más pesimistas que las del FMI, el Banco Asiático de Desarrollo (BAD) y hasta del Banco Mundial. La organización capitaneada por Christine Lagarde publicó un informe en agosto en el que apuntaba a que el gigante asiático crecerá un 6.8 por ciento este año y un 6.3 por ciento en 2016. Estas previsiones han sido respaldadas por el BAD que esta semana bajó el crecimiento de China al 6.8 por ciento en 2015 frente al 7.2 por ciento que estimó en marzo.

El BAD reduce sus expectativas sobre el gigante asiático por la debilidad de la demanda externa, uno de los principales motores de la segunda economía externa. El frenazo chino está arrastrado así a los países de la región asiática que, en su conjunto, crecerá al 5.8 por ciento en 2015 y hasta un 6 por ciento en 2016, por debajo de su pronóstico de marzo, del 6.3 por ciento para ambos años. El economista jefe del BAD, Shang-Jin Wei, reconoce que hay “varios obstáculos en juego (para Asia), como las presiones monetarias y las preocupaciones sobre fugas de capital”.

Aunque parece que la desaceleración de China forma parte del “esperado” reequilibrio de su economía (el FMI le ha pedido reformas en más de una ocasión), crecer a un 6.6 por ciento supone un frenazo muy brusco para un país acostumbrado a registrar alzas de dos dígitos del PIB y que en 2014 avanzó un 7.4 por ciento. Desde el año pasado, los distintos organismos internacionales han ido rebajado las perspectivas de crecimiento para el dragón rojo. Así, a mediados del año pasado, el Banco Mundial (BM) recortó su pronóstico de crecimiento para China en el 2014 a un 7.6 por ciento desde un 7.7 por ciento anterior, y mantuvo su previsión de crecimiento para el 2015 en un 7.5 por ciento, por el frenazo de la actividad industrial y las exportaciones.

El deterioro de las perspectivas de crecimiento en EM, especialmente en China, jugó un papel muy importante. La desaceleración de China parece ser parte del reequilibrio tan esperado fuera de forma no sostenible de alto gasto de inversión, que debe crear vientos económicos para los próximos trimestres. Commodities desplomaron, monedas EM y los activos de riesgo siguieron su ejemplo, y luego vino la disminución de acciones de los mercados desarrollados. El índice VIX de Estados Unidos alcanzó niveles intradía vistos por última vez durante la crisis de 2008. Detrás de estos movimientos de precios fueron decepcionantes del crecimiento mundial y la perspectiva de una mayor debilidad en China.

“Los indicadores de la demanda interna (por ejemplo, los volúmenes de importación) sugieren que la demanda se está desacelerando más rápidamente que el PIB, lo que es peor noticia para los exportadores a China. Sería bueno informar que la desaceleración de la demanda en relación con los conductores cíclicas de corta vida pronto revertir. Pero parece mucho más probable que China se enfrenta a un largo periodo de fuertes vientos en contra relacionados con la necesidad de reequilibrar la estructura económica. Esto incluye la inversión en sectores contaminantes y alto intensivos en capital de la ‘vieja economía’ (acereras, materiales para infraestructuras, fábricas), donde las altas tasas de inversión han creado un exceso de capacidad de producción y la inversión inmobiliaria. Intentar que la economía viva fuera de la excesiva dependencia de ambas formas de inversión planteará desafíos”, asegura Barclays en su último informe de coyuntura global en el que alerta de una mayor debilidad.

Más allá de las expectativas de que china se “desacelere aún más en los próximos trimestre”, llegando a crecer un 5.3 por ciento en el tercer trimestre del año, Barclays también ha profundizado el hundimiento de Brasil, la economía más importante de América Latina, y de Rusia, que se están viendo afectadas por la caída de las materias primas y las exportaciones. Así, el país carioca retrocederá un 3.2 por ciento en 2015 y un 1.5 por ciento en el 2016, tras acumular más de cuatro trimestres seguidos de recesión. Por su parte, Rusia caerá un 4 por ciento este año y un 0.7 por ciento en 2016.

“En particular, una fuerte reducción en el comercio de China también han rebajado las previsiones de crecimiento en las economías manufactureras orientadas a Asia, que, en principio, deberían haber sido beneficiarios del entorno de menor precio de los productos básicos”, asegura Barclays en su informe. Según datos del banco Santander, los principales proveedores de China son Corea del Sur, con el 9.7 por ciento de las exportaciones, Japón con el 8.3 por ciento, Estados Unidos, con el 8.2 por ciento, Alemania, con el 5.4 por ciento de las exportaciones en 2014, Australia, con el 5 por ciento y Brasil con el 2.6 por ciento.

Así, la firma también ha revisado a la baja el crecimiento de Corea del Sur, India y México. Según Barclays, el país azteca crecerá un 2.1 por ciento en 2015 y un 2.4 por ciento en 2016, cifras que están muy por encima de las estimaciones del Gobierno de Enrique Peña Nieto. Ayer, Banamex también revisó a la baja sus expectativas sobre la economía mexicana.