Debe exportar valor agregado Latinoamérica

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“Hablamos mucho de agregar valor, de productividad y competitividad, pero América Latina es un continente dependiente de materias primas y de China. Si a los chinos les va mal y las materias primas bajan, no habrá un escenario económico bueno”, advirtió Di Stefano, en el marco del Foro Global Agroalimentario que arrancó hoy en Expo Guadalajara.

Para el consultor financiero, México y otras naciones latinoamericanas corren el peligro de sufrir recesiones, al depender mucho de la cantidad de dólares que reciben sus economías.

“Estos países quedan a merced de una subida de tasas de interés y están en riesgo de una gran recesión, porque si las tasas aumentan, habrá una salida de capitales y se soltarán los tipos de cambio”, comentó Di Stefano.

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El economista también consideró perjudicial que las importaciones de Latinoamérica crezcan más que las exportaciones.

Ante estos panoramas económicos, ofrecer valor agregado tanto en el sector agropecuario, como en el resto de los sectores, es una solución para “poder exportar con mayor precio. América Latina tiene que dejar de exportar materias primas, cualquier coyuntura positiva a corto plazo será negativa a largo plazo. La industrialización del sector agroalimentario tiene que ser un objetivo claro, no podemos seguir exportando granos de maíz y soja, sino valor agregado”, consideró el argentino.

Otro aspecto negativo de la economía de la región, son los niveles de inversión y gasto superiores al Producto Interno Bruto (PIB), aprovechando la expansión económica provocada por las tasas cero aprobadas después de la crisis financiera.

“El problema no es que los precios son malos o hayan caído mucho, el problema es que nos habíamos acostumbrado a estar en niveles de gasto por encima de nuestras posibilidades”, dijo Di Stefano.

Al hablar sobre el estado actual de la economía global, Di Stefano diagnosticó como males principales el alto endeudamiento de los países, la sobre inversión a tasa cero que se realizó para tapar la crisis financiera en 2008, la desaceleración económica china o la caída en el crecimiento de las economías emergentes como Brasil y Rusia.