El silencioso triunfo de los agricultores norteños

0
287
Advertisement

Con la rebaja del precio del diésel agropecuario se beneficiarán más de 400 mil productores nacionales de alimentos, con un total de 600 millones de litros, según datos de El Barzón.

Además, a finales de diciembre, los representantes barzonistas y de otras organizaciones de agricultores concretaron un acuerdo con la Subsecretaría de Electricidad de la Sener que reduce el precio del kilovatio/hora para riego agrícola de 50 a 35 centavos, una demanda largamente presentada por los agricultores del norte del país y del Bajío.

Están por concretarse, además, acuerdos que contemplan la puesta en marcha de un programa piloto para compras consolidadas de fertilizantes y semillas, conjuntamente con el Inifap y Diconsa, que podrán abatir los precios de éstos hasta en 45 por ciento.

Advertisement

Estos logros vienen a responder en buena parte el planteamiento presentado por El Barzón desde hace un año: para mantener bajo el precio de los alimentos básicos a la población sin descapitalizar más a los agricultores es necesario que el gobierno establezca significativos subsidios a los insumos y ponga orden en el mercado de los mismos, dominado por unas cuantas empresas trasnacionales.

Una argumentación fundamentada de lo anterior lo constituye el Reporte sobre las condiciones de competencia en el sector agropecuario, de la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece), dado a conocer el 15 de diciembre pasado.

Según el reporte, la reducción del ingreso de los hogares del país, que fue de 15 por ciento entre 2006 y 2014, implicó un decremento del gasto en alimentos como las carnes, la leche y sus derivados, los cereales y los aceites y la sustitución de productos de mayor precio (y calidad) por otros de menor precio.

Los agricultores de El Barzón y sus aliados buscan resarcir la disminución del poder de los hogares para adquirir alimentos, no encareciendo lo que ellos producen. Pero esto no lo pueden hacer porque el mercado de los insumos para la agricultura está dominado por un puñado de empresas trasnacionales.

De acuerdo con el mismo reporte, Monsanto, Pionner, Syngenta y Limagrain tienen el control de 94 por ciento de la venta de la semilla. En fertilizantes, un mercado de más de mil 500 millones de dólares al año, lo tienen concentrado cinco firmas a través de Isasosa, Proferno, Disagro, Pacifex, Omagro y Fertiquim. Lo mismo ocurre con los agroquímicos y plaguicidas a través de Bayer de México, Cheminova, Agromex, Arysta y Dupont.

Desde el inicio de la producción, los agricultores enfrentan la exclusividad, la fijación de precios, la falta de competencia y el encarecimiento de los costos de producción, así como la existencia de grandes extensiones de tierra sin semillas mejoradas y sin fertilización.