El modelo mexicano de vacunas, a 35 países

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Arriola tiene el diagnóstico y la solución. Dice que una vez resuelto el problema del déficit del Instituto, el problema esencial del IMSS es de carácter “organizativo”. Así diagnostica, por ejemplo, el problema de los pacientes no atendidos por la saturación del servicio: “Es un tema de tiempos y movimientos, de procesos y carriles”.

Operaciones en sábados y domingos a cargo de residentes (“operar puro trauma, casi casi en líneas de producción), reducción de 24 a 8 horas en el tiempo para liberar la cama que deja un paciente, expedientes electrónicos, una significativa reducción de los trámites presenciales y acuerdos con el Sindicato Nacional del IMSS, figuran en un paquete de soluciones que Arriola heredó del anterior director, José Antonio González Anaya, quien hace apenas cinco meses presumía frente al presidente de la República: “Con orgullo colectivo le informo que la viabilidad financiera del Instituto está garantizada durante su Administración”.

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González Anaya se refería a la reducción en el uso de las reservas del pasivo laboral, que pasó de 25 mil millones de pesos usados en 2012 a 8 mil 500 pesos el pasado año. Una reducción que suena menor si se considera que el presupuesto anual del IMSS ronda los 500 mil millones de pesos, pero que Arriola considera el camino para llegar al “déficit cero” y para hacer innecesaria la inversión privada en infraestructura.