El tribunal federal oral que juzga al rosarino Mario Roberto Segovia por tráfico de efedrina a México comenzó a juzgarlo el jueves pasado por otro delito probable: una presunta importación ilegal de dos sustancias tóxicas provenientes de Francia, llamadas ricinina y aconitina, que pueden ser utilizadas como precursores para agresivos químicos, y que están prohibidos por sus efectos nocivos para seres humanos.
Por este último caso Segovia llegó a juicio tras ser procesado por el juez federal porteño Ezequiel Berón de Astrada en una resolución que posteriormente la Cámara Federal en lo Penal Económico ratificó. Se lo imputa de haber recibido por correo, bajo la falsa identidad de un preso, las dos sustancias en cuestión. Por ese caso se le dictó prisión preventiva y un embargo por 200 mil pesos.
En el caso de la aconitina, el juez sostuvo que el contrabando se consumó, mientras que el de ricinina quedó en tentativa: este insumo fue descubierto en 2006 por personal de la Dirección General de Aduanas (DGA) en un sobre del correo privado Federal Express (Fedex) proveniente de Francia dirigido a “Héctor Benítez”.
Además de Berón de Astrada, otros dos jueces consideraron probado que “Héctor Germán Benítez” es el nombre de un preso de la cárcel de Sierra Chica al que Segovia le usurpó la identidad para enmascarar sus operaciones comerciales.
El juez Berón de Astrada dio por acreditado que “haciéndose pasar por Benítez” y como presidente de la firma Excel Import Export Segovia se conectó con el laboratorio Latoxan, ubicado en rue León Blue 2600, de Valence, en Francia, para importar los tóxicos.
Respecto de la calidad y característica de las sustancias cuya importación se le atribuye a Segovia, fueron convocados como testigos una ingeniera química, el jefe del departamento de Investigaciones de la Aduana y la jefa del departamento de Toxicología de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA, Eda Villamil. Esta última profesional respondió preguntas específicas sobre la ricinina y aconitina.
El jueves pasado empezaron a desfilar testigos por este caso por los tribunales porteños de Comodoro Py. Los jueces Claudio Gutiérrez de la Cárcova, Luis Gustavo Losada y César Osiris Lemos, que también analizan la imputación contra Segovia por comercialización ilegal de efedrina, también lo juzgan en este caso.
Ese día de la semana pasada declararon en la audiencia tres funcionarios de la Aduana: Hugo Valle, jefe de Prevención; su auxiliar Maximiliano Iglesias y Sergio Rinaldi, jefe de la Bodega de Importaciones. Estos testigos fueron consultados acerca de la llegada a Ezeiza del sobre de Fedex en el cual se detectó la ricinina. También les pidieron detalles por el operativo en que tal sobre fue abierto y examinado y la posterior investigación de su contenido por la Aduana el 8 de septiembre de 2006.
Segovia está detenido desde noviembre de 2008 cuando fue apresado en el aeroparque porteño a punto de abordar un vuelo hacia Puerto Iguazú. A partir de allí fue procesado como proveedor de efedrina a un laboratorio de Ingeniero Maschwitz, regenteado por ciudadanos mexicanos que fueron condenados por su actividad el año pasado, para elaborar anfetaminas por el destituido juez federal Federico Faggionatto Márquez.
También lo procesó el juez federal porteño Marcelo Aguinsky por presunto envío de 294 kilos de efedrina a México en paquetes de azúcar, que es la principal causa por la que está actuando el tribunal de Comodoro Py.
