Ésta se encuentra sustentada en una expansión agresiva de sus exportaciones metalmecánicas, industria que ha sido respaldada por fuertes subsidios estatales por parte del país asiático en los últimos años”, advirtió Daniel Novegil, director general de la empresa argentina Ternium (Grupo Techint), y presidente saliente de la Asociación Latinoamericana del Acero (Alacero), como pasó a llamarse ahora el Instituto Latinoamericano del Fierro y el Acero (Ilafa).
De acuerdo a un estudio de la institución, concentrado en los casos de Argentina, Brasil, Colombia y México, la desindustrialización en la región comenzó en los años 90, cuando el sector representaba casi el 18 por ciento del PIB de América latina, y llegó a su punto más alto el año pasado, cuando la participación del sector manufacturero en el PIB total fue del 15 por ciento.
“La gravedad de esta situación queda de manifiesto en las cifras de comercio de 2010, cuando China exportó manufacturas metalmecánicas por 60 mil millones de dólares solo a estos cuatro países, pero importó manufacturas por solo 2 mil millones, o sea una relación de 30 a 1″, agregó el titular de Alacero, de la que participan empresas como las argentinas Acindar y Tenaris, las brasileñas ArcelorMittal, Gerdau y Votorantim, y las mexicanas Altos Hornos de México, Deacero y Grupo Villacero, entre otras.
Frente a esta situación, en medio de un escenario de enfriamiento de la demanda de los países desarrollados por la crisis y prácticas de “guerra cambiaria” de Estados Unidos y China por mantener sus monedas depreciadas para aumentar sus exportaciones, Alacero propuso a los gobiernos latinoamericanos políticas para promover la inversión de la cadena de valor metalmecánica.
