Las relaciones comerciales y financieras México-China

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Los costos de la mano de obra en México ya son 19.6 por ciento menores que en China, lo que ha elevado la competitividad de nuestro país. En 2003, los salarios en México eran 189 por ciento superiores que los de China, brecha que ya se revirtió, establece en un reporte el Bank of America Merrill Lynch (BofA).

Esta institución refiere que la situación sí ha cambiado en los últimos años, ya que entre 2007 y 2012 el país asiático gano 1.1 puntos en su participación de mercado, contra 1.6 puntos en el caso de México; esto se ha hecho notar ya que un informe reciente del Fondo Monetario Internacional señaló que la competitividad de México y, sobre todo, recuperar su cuota de mercado en Estado Unidos, probablemente serán duraderos o estructurales.

Para China no fue indispensable un tratado de libre comercio con México en los últimos 18 años, ya que la participación que tuvieron los chinos en las importaciones totales de nuestro país en ese lapso subió de 0.6 a 15.35 por ciento, es decir, 449 millones de dólares a 56 mil 936 millones, lo cual lo coloca como nuestro segundo proveedor más importante después de Estados Unidos.

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Sin embargo, el gobierno federal aseguró recientemente que China y Corea son dos mercados muy relevantes, por lo que se busca tener una mejor relación de cooperación y generar acuerdos de interés mutuo; por ejemplo, el caso de la compañía Dragon Mart, con una inversión de 180 millones de dólares: diez por ciento de capital chino y el resto mexicano.

Por los anteriores datos se puede explicar perfectamente la gira del presidente Enrique Peña Nieto a China, donde promueve la inversión extranjera de este país por los bajos costos salariales y su ubicación geográfica de carácter estratégico en el mundo, particularmente con Estados Unidos. Así los inversionistas chinos podrían aumentar su presencia en la economía mexicana para usarla como plataforma al mercado norteamericano, teniendo una ventaja competitiva en términos de costos de producción y aprovechando las bondades del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica.

También Peña Nieto busca establecer normas mínimas en el intercambio comercial entre México y China, donde el país ya tiene un déficit comercial, además de las importaciones que ya inundan el mercado mexicano y que golpean severamente a la industria nacional, particularmente a la del calzado y la textil.

Como se sabe, China tiene una moneda sobrevaluada, lo que me permite, por una parte, competir en condiciones de fortaleza; pero por otra, parte los salarios de los trabajadores chinos todavía son competitivos a nivel internacional.

De esta manera, la mano de obra barata y el intercambio comercial desfavorable para México son los puntos más importantes que tuvo que negociar Peña Nieto en su gira por China como el inicio de una nueva estrategia en las relaciones económicas y financieras bilaterales, así como apuntalar la inversión extranjera directa, que por cierto, durante el año pasado registró una caída sensible; hoy el país necesita promover las reformas estructurales y las ventajas competitivas para apuntalar el crecimiento económico del país, lo que pasa por las relaciones México-China como parte de una estrategia global del gobierno de Peña Nieto.