Al cierre del mes de noviembre pasado, el transporte intermodal de México con Estados Unidos y Canadá registró un crecimiento del 19.6% en comparación con el mismo periodo del año anterior, al sumar 483 mil 528 contenedores movilizados, de acuerdo con el reporte de la Asociación Americana de Ferrocarriles (AAR por sus siglas en inglés).
Lo anterior demuestra el positivo crecimiento que en el comercio al interior de los países del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) se registra con el incremento de la manufactura en México de industrias clave y que son importantes usuarias de los servicios intermodales, como lo es la automotriz, electrónica y de línea blanca, entre otras. Pero aún falta mucho por hacer considerando que cada año cruzan la frontera norte más de ocho millones de camiones de carga.
Si bien estos indicadores son un reflejo del crecimiento de nuestra economía, también se explican por la expansión de una cultura del uso del transporte intermodal entre las empresas dedicadas al comercio exterior en nuestro país, lo cual ha motivado que se traspasen más cargas del autotransporte al servicio intermodal.
Las eficiencias obtenidas en materia de seguridad en los servicios de transportación, más los beneficios económicos, son argumentos de peso que están favoreciendo el desarrollo de esta modalidad en el servicio internacional, en momentos en que la competitividad para alcanzar los mercados internacionales es clave.
También para las empresas con responsabilidad social, cuyas actividades entre otros aspectos buscan minimizar el daño generado al medio ambiente, el intermodal es la mejor opción en el intercambio comercial con nuestros dos vecinos del norte, ya que reduce de forma significativa la emisión de bióxido de carbono a la atmósfera, uno de los gases de efecto invernadero que contribuye al calentamiento global.
Y es que cada tren intermodal, gracias a su doble estiba, es capaz de sacar de circulación de nuestras carreteras unos 160 trailers por tres locomotoras que remolcan un convoy ferroviario.
En México, la Asociación Mexicana del Transporte Intermodal (AMTI) es el principal ente promotor de este servicio y las empresas asociadas que además de las compañías ferroviarias también agrupa a firmas como Schneider, Pacer Stacktrain, JB Hunt, Werner, y otras.
En Estados Unidos, las principales usuarias de los servicios intermodales son las compañías del autotransporte, que se benefician de hacer los recorridos cortos con su flota de camiones y le dejan al ferrocarril los trayectos largos. En México, esta cultura aún marcha lenta entre las empresas autotransportistas, quienes tendrán que romper sus paradigmas y explorar nuevas formas de hacer negocios de manera más eficiente, sin dejar de mover mercancías como lo es su modelo de negocio.
En nuestro país, sería conveniente que el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto diseñara una política pública que dé un mayor impulso al transporte intermodal.
Hay que entender que en este mundo tan dinámico, todo está cambiando y es necesario adaptarnos lo más rápido posible a los cambios positivos que nos ayudan a ser mejores, por el bien de nuestras empresas y clientes.
