El TLCAN generó producción compartida

0
443
Advertisement

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) propició una integración no sólo en el intercambio de bienes finales, sino en una producción compartida entre México, Estados Unidos y Canadá, asegura Jaime Serra Puche, negociador del acuerdo y presidente de SAI Consultores. 

Serra Puche fue el secretario de Comercio y Fomento Industrial en el Gobierno de Carlos Salinas de Gortari y encabezó la delegación mexicana en la negociación del acuerdo comercial que este 1 de enero cumple 20 años de vigencia. Para Serra Puche, el TLCAN “contribuyó al proceso de apertura de la economía” de México. 

En 1993, el valor del comercio total de México con Estados Unidos y Canadá sumó 90,944 millones de dólares. Veinte años después registró 421,483 millones de dólares, lo que representa una tasa de crecimiento promedio anual de 7.97 por ciento. 

Advertisement

Por cada 100 dólares en el valor final de un bien que Estados Unidos importa de México, 40 dólares son de contenido estadounidense. La participación equivalente en el caso canadiense es de 25 dólares. 

En contraste, por cada 100 dólares de importación de China y la Unión Europea, únicamente 4 y 2 dólares, respectivamente, son insumos de Estados Unidos. 

Entrevistado a 20 años del TLCAN, Serra Puche asegura que China hace “outsourcing puro” y México genera una alta producción compartida en Norteamérica. “Se está empezando a dar un sistema (…) donde ya no sólo nos vendemos cosas entre nosotros, sino que producimos cosas conjuntamente”, dice.

—¿Cuál es la aportación del TLCAN?

—En 1986 entramos al GATT (Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio), 40 años después de que se fundó. Pero el TLCAN fue un proceso de apertura del comercio exterior más sintomático o fundamental, el más grande en la historia reciente de México. Además, el TLCAN contribuyó al proceso de apertura de la economía de manera importante en el mundo. 

El segundo punto es que hay una racionalidad económica. Desde el punto de vista comercial, las exportaciones de México hacia Estados Unidos estaban sujetas antes del TLCAN a lo que se llama el Sistema Generalizado de Preferencias (SGP), que ayuda a las economías menos desarrolladas a iniciar sus procesos de exportación, porque los estadounidenses te reducen los aranceles de ingreso hasta cierta cantidad de productos. 

Te dicen: si tú me vas a exportar 100,000 refrigeradores, te cobro cero arancel o un gran descuento sobre el arancel que le cobro a todo le mundo, pero si exportas 100,000 más uno, te quito esa preferencia para todos. 

México estaba llegando siempre a los límites del SGP. Y, para no pasarse, había empresas que incluso cerraban sus operaciones desde octubre o noviembre, porque no querían perder la preferencia y, por el otro lado, tampoco querían acumular inventarios. Entonces teníamos una situación bastante perversa. 

Al mismo tiempo, la relación de México con Estados Unidos tenía muchos acuerdos sectoriales, como en la producción de textiles, automóviles, frutas y vegetales. Y ahí lo que hacíamos era una negociación anual para definir cuotas, cuántas toneladas de textiles podías venderle o lo que fuera.