Canes que combaten el tráfico de drogas

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Jima entra en operación. El perro negro de raza labrador olfatea la carga. En compañía del oficial de comercio exterior que lo conduce recorren los bultos.

De pronto, el canino hace un alto total y se cuadra frente a su fiel pareja. Esa, es la señal para indicar que en el bulto hay algo anormal.

Es la tarde del 2 de junio de 2011. La inspección en la Aduana del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) se intensifica. En un rollo de cable telefónico multi-paredes de 50 metros lineales se aseguran 2 millones y medio de dólares americanos.

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Jima es uno de los mejores ejemplares de perros policía que laboran en las Aduanas de México.

El animal y su pareja conforman un binomio. Su misión: salvaguardar la seguridad nacional.

Actualmente, en el país existen 238 binomios, pero para el cierre de 2012 se busca contar con 317 binomios. Ellos, son los colmillos del Servicio de Administración Tributaria.

Olor a delincuencia

EL UNIVERSAL visitó la Unidad Canina de la Administración General de Aduanas.

Por cuestión de seguridad nacional piden que no se mencione el nombre del jefe de la Unidad Canina y tampoco que se difundan los rostros de los oficiales de comercio exterior.

Los perros, cuenta el hombre con más de 23 años de adiestramiento canino, pueden detectar siete aromas: cocaína, heroína, marihuana, dinero, armas de fuego, cartuchos y últimamente incluyeron la pseudoefedrina.

El funcionario de la Aduana, perteneciente al Servicio de Administración Tributaria (SAT), rechaza que los perros se vuelvan adictos a las drogas.

“No, en estos casos, la utilización de los pseudoaromas garantiza que el perro no tiene ningún grado de intoxicación… nunca tienen contacto con la droga real”, asegura categórico.

El entrenamiento de los canes es de 10 semanas; en las primeras dos el perro entra al proceso de “memoria olfativa” para aprender a detectar drogas, armas, dinero; en las siguientes ocho semanas el oficial de comercio exterior se adapta al animal. Se le enseña métodos de búsqueda, técnicas de revisión, principios del perro detector.

“Para detectar la droga o cosas extrañas, los instructores enfocan los impulsos de presa de los perros a un juguete o toalla que tiene el aroma característico de la droga”, dijo el jefe de la Unidad Canina.

Pasa el mediodía del viernes 25 de noviembre. Este periódico asiste a una exhibición de los 19 nuevos binomios que a partir de este día parten a las Aduanas, “a rifársela por México”. Se han graduado y con excelencia.

Es el gimnasio de la Unidad Canina al sur de la ciudad de México. Hacen su aparición dos perros pastores belga. Sus manejadores cuentan con una toallas con pseudoaromas. Al olfatearlos, los perros se excitan, demuestran su fortaleza y buscan atrapar los trozos de tela. Se detienen hasta que lo consiguen y entonces se llevan un premio.

“Buscamos perros por las condiciones en que se trabaja”, manifestó el hombre que orgulloso porta el uniforme de servicio.

Del total de los perros que participan en la lucha contra la delincuencia organizada, en detección de drogas, 70% son machos y 30% hembras.

Rafa es otro labrador negro que puede detectar 32 aromas de explosivos.

El perro y su entrenador entran a escena. El instructor señala en forma rápida botes ubicados en el piso, los cuales son olfateados por el perro, el cual no detecta nada.

Uno de los instructores coloca una bolsa de pólvora negra en un bote y se realiza la misma operación. Rafa mete el hocico en los botes y se detiene donde esta el material explosivo. De ahí no se mueve. Recibe su premio.

En todo el entrenamiento, los animales reciben ordenes cortas. El español, alemán y holandés son los idiomas que se usan. “Se prefieren otros idiomas para que la gente no les de ordenes”, aseguró el funcionario.

Una vez que el perro es trasladado a la Aduana con su respectivo oficial, el animal es sometido a 20 minutos de trabajo continuo por 40 de descanso.

El periodo de vida laboral en las Aduanas va de ocho a nueve años. Posteriormente, el animal es adoptado por su entrenador o por funcionarios que piden su custodia.

“Hay gente que se deprime si no tiene al perro”, aseguró.

El valor

El entrenamiento de los perros tiene un costo de 40 mil pesos, en donde se incluye los materiales e insumos necesarios para la puesta en operación y aplicación de los protocolos médicos veterinarios preventivos para el primer año de operación.

Si un animal es comprado, sin entrenar, su costo puede llegar a los 48 mil pesos. Sin embargo, existen caninos en labores, cuyo valor puede alcanzar hasta 7 mil dólares.

“Nos han representado una satisfacción en los embargos, en la detección de droga y en apoyar la seguridad nacional”, puntualizó.

La adquisición de perros por parte de las Aduanas de México puede ser por medio de la adquisición en donde compran perros de 18 a 36 meses de edad; licitación pública que realizan los proveedores y donación.

Para que el proceso sea valioso se siguen una serie de procesos: la selección de las características del canino, conducta, identidad y salud.

“En la identificación me refiero a que en los documentos que el proveedor nos entregue sean válidos en donde tengan su número de microchip, tatuaje, certificado de propiedad firmado para garantizar que los bienes que adquirimos sean válidos”, dijo.

Posteriormente se selecciona al manejador, el cual es una propuesta de la Aduana, pero tiene que pasar una serie de exámenes físicos y de conocimientos generales.

Actualmente, 47 de las 49 Aduanas cuentan con un binomio, aunque hay casos como Ciudad Juárez donde hay 14 o Toluca con tres.

Además, el Servicio de Administración Tributaria cuenta con patrullas adaptadas para transportar los ejemplares a los campos de entrenamiento. “El éxito de la unidad son los perros y los manejadores”, concluyó el jefe de la Unidad Canina.