Éstas tres bebidas consideradas como sagradas y llamadas ‘espirituosas’, han llegado a enmarcar momentos especiales de los mexicanos desde tiempos inmemorables y además, han logrado consolidar a México como un país productor de calidad.
Son bebidas que, a pesar de que no pueden faltar en las celebraciones mexicanas, pocas veces se cuestiona sobre su origen y el trabajo que implica para lleguen hasta nuestra mesa.
Que sería del aficionado sin la ‘chela’ que pone el ambiente en el estadio o de los amigos que disfrutan de la bebida mientras platican las novedades rodeados de su música favorita. Y es que, a pesar de que sus orígenes no son propiamente mexicanos, el país ha logrado colocarse dentro de la escena cervecera mundial al ser el principal exportador de cerveza en el mundo.
Y es que, comercialmente, la cerveza ha dado grandes frutos sin la necesidad de modificar o afectar sus ingredientes base.
Elli Tella, uno de los seis maestros cerveceros certificados y el único mexicano con dicho reconocimiento, asegura que la cerveza mexicana es 100 por ciento natural y detalló que, tanto la cebada como la malta y el lúpulo son los tres principales ingredientes naturales de la bebida que ya sea en una producción masiva o artesanal, siempre se mantendrán.
“La cerveza es quizá el elemento acuoso más simbólico y enriquecedor de nuestra gastronomía. Antes de la mesa, da trabajo e identidad al campo mexicano en un país de tradición agrícola ancestral. Una vez en la mesa, siendo México un país social por antonomasia, la cerveza da cohesión: es el pretexto perfecto para reunirse o maridar y probablemente la más democrática de nuestras bebidas festivas”, menciona Jesús Catalán, director del Consejo de Promoción Turística de México en Francia.
El pulque u octli, encierra una mística en su origen prehispánico que ha sabido preservarse aún con el paso de los años.
El líquido áspero y fermentado considerado como un manjar para las personas mayores durante la época prehispánica, ha resurgido actualmente en el justo de los jóvenes, pero, a diferencia de la cerveza, éste se tiene que consumir en lugares específicos ya que no puede ser envasado.
Su método de preparación ha continuado intacto aún y con su historia milenaria, además cuenta con propiedades nutritivas al estar formada en un 70 por ciento por proteínas.
A pesar de la ‘rudeza’ de su sabor, el pulque es una bebida que requiere de muchos cuidados dada su fermentación, entre ellos se encuentra el tener que mantener su característica ácida sumergiendo una muñeca -hecha de una manta de cielo con un poco de plátano- y adicionar azúcar en forma constante para alimentar la bacteria que contiene.
Uno de los mayores exponentes de México en el mundo orgullosamente de Jalisco. El Tequila dejó de ser sólo una bebida para convertirse en parte de la cultura tricolor.
Su tradicional proceso de elaboración tiene normas muy estrictas, ya que proviene de la fermentación con levadura y de la destilación de los jugos del agave azul, a partir de la cocción de las cabezas del agave que de manera casi religiosa deben tener entre seis y diez años de maduración, para finalmente ser depositado en barriles de madera.
La producción del tequila, fiel acompañante de los charros y cuya combinación con mariachi es infalible, se remonta a mediados de siglo XVII en una hacienda llamada Cuisillo.
Actualmente existen más de 160 marcas y 12 haciendas que producen la bebida mexicana que, aunque ha sufrido algunos cambios en su producción, su venta sigue siendo sólida en muchas partes del mundo y con la etiqueta de denominación de origen.
