Día Mundial de Turismo, desarrollo inclusivo

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Pase lo que pase, el turismo siempre mira hacia adelante, por más fuertes que sean las crisis que enfrente –por ejemplo, la epidemia de Influenza AH1N1 vació de turistas a la Ciudad de México y al país apenas hace apenas seis años, y ahora tanto a nivel de la capital como de la República entera se rompen récords de visitantes–, su capacidad de resiliencia es enorme y en esta actividad aplica muy bien aquello de que no hay mal que dure cien años. ¿Cien años?, ¡claro que no!, el turismo supera cualquiera problema en mucho menos tiempo.

Recientemente vivimos la desgracia de que varios mexicanos fueron acribillados por error en Egipto por el ejército de esa nación que los confundió en medio del desierto con un comando de terroristas. Sin embargo, esos paisanos que fallecieron trágicamente, al igual que los cientos que cada año viajan a conocer las pirámides egipcias, seguramente no sabían o ya habían olvidado que hace unos cuantos años un grupo de turistas fue acribillado en ese mismo Egipto por terroristas al bajar de su autobús. Tal vez de haber conocido este tipo de historias algunas de las víctimas habrían declinado ir, pero el olvido o ignorar algunos sucesos también juegan a favor del turismo.

Hace apenas unos cuantos años esta industria soñaba con alcanzar los mil millones de turistas –lo cual se logró en 2012— y ahora, al celebrar su Día Mundial, ya está pensando en casi duplicar esta enorme cifra en unos cuantos lustros. 

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En la actualidad, la economía global no podría entenderse sin la aportación de la industria turística, una actividad que lleva cinco años consecutivos de crecimiento, tendencia que, por lo que se ve, se mantendrá en esa dinámica. Ejemplo de ello es que en la primera mitad del presente año registró un incremento de 4% en el número de llegadas de turistas alrededor del mundo, lo que hace prever que, a este ritmo de crecimiento, dentro de quince años la cifra anual de viajeros alcanzará los mil 800 millones, apenas 18 años después de haber roto la barrera de los mil millones.

Sí, económicamente el turismo es muy importante para el mundo. Pero también hay que reparar en que tiene otras bondades que tanto el líder de la Organización Mundial del Turismo, como el secretario general de la ONU –hay que recordar que la OMT es un organismo de la Organización de las Naciones Unidas— reflejaron con precisión en sus discursos del 27 de septiembre. 

Ban Ki Moon, secretario general la ONU, habló no sólo de que la industria turística impulsa el crecimiento económico de las naciones, sino que también tiene un inmenso potencial para ayudar a proteger el medio ambiente y promover así el desarrollo sostenible. Esto es lo que llaman “desarrollo inclusivo”.

De esto también habló Taleb Rifai, secretario general de la OMT, quien comentó algo que sucede cuando viajamos, pero de lo cual poco nos damos cuenta: “Cada vez que viajamos, somos parte de un movimiento global que tiene la fuerza de impulsar el desarrollo inclusivo, de crear puestos de trabajo y de fomentar las sociedades sostenibles que queremos para nuestro futuro. Este movimiento contribuye también a favorecer el entendimiento mutuo y a salvaguardar nuestro patrimonio natural y cultural común”.

Por eso es que en la celebración de este año se propusieron destacar el récord alcanzado hace tres, con el lema: “Mil millones de turistas, mil millones de oportunidades”, para hacer énfasis en el impacto que tiene este sector en el crecimiento económico, la creación de empleos y el desarrollo.

Algunas cifras que ilustran esta fuerza muestran que el turismo no solamente ayuda a combatir la pobreza, sino que además aporta 1.5 billones de dólares (millones de millones) al comercio mundial y representa el 30% de las exportaciones mundiales de servicios, cifra que alcanza hasta el 45% en los países menos desarrollados.

Y lo más increíble de todo es que el turismo es el único producto que se exporta sin moverse de su lugar, los compradores vienen a él.