UBS prevé estabilización de naciones emergentes para el 2016

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Especialistas de UBS han dicho, que además de una estabilización de los mercados emergentes se deberá tener en cuenta que la renta variable a nivel mundial jugará un papel más importante, ya que hará frente a una serie de retos, como una ejecución disciplinada y revisiones a las carteras.

Individualmente, UBS estima que la economía de Estados Unidos logrará un crecimiento de 2.8% en 2016, desde el 2.5% esperado para el presente año, mientras que la economía de la zona euro se estima que avanzará un 1.8%, frente al 1.5% proyectado anteriormente.

Dentro de la eurozona, se estima que el Reino Unido crecerá a una tasa de 2.4%, nación que será uno de los principales puntos brillantes, pese a que enfrentará algunos riesgos como la situación de los migrantes y el rumbo en su política monetaria.

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Por otro lado, en las economías asiáticas se estima que el crecimiento sea el más débil por tercer año consecutivo, con el descenso del PIB de China hasta un 6.2% en 2016, lo que será considerado como el mayor lastre a nivel mundial.

Mientras que el conjunto de mercados emergentes se espera que logren un PIB de 4.3% al cierre del siguiente año, lo que supera el crecimiento económico esperado para 2015, de 4.1%.

Los especialistas de UBS han dicho que para que las naciones en desarrollo apuntalen deberán cambiar sus catalizadores de crecimiento, de forma similar a lo que está haciendo China, impulsar reformas estructurales para dejar de depender de la inversión, las exportaciones de materias primas y del capital barato.

En otro contexto, los analistas de la entidad financiera auguran que las acciones y los bonos de alta rentabilidad necesitarán generar ganancias palpables. Además se estima que los precios de bonos gubernamentales caigan, y el precio del petróleo subirá.

Finalmente, los expertos de UBS anticipan la tendencia de largo plazo de la inversión podría agravarse por la concentración demográfica en naciones como Estados Unidos, Japón y China, situación que podría mermar el rumbo que puedan adquirir los activos financieros en los siguientes años.

Por otro lado, una población reducida de trabajadores jóvenes provocará que los empleados demanden salarios más altos, lo que podría impulsar el índice de precios al consumidor.