Moody´s bajó la calificación de la deuda de Pemex de Baa1 a Baae, lo que provocó que la calificadora estadounidense pusiera en revisión la deuda soberana del país. Esta evaluación de la deuda mexicana ha provocado preocupación de las autoridades de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), que temen que se llegue a perder el grado de inversión del país, lo que provocaría que los inversionistas se alejen de los mercados de deuda nacionales y se dificulte la obtención de préstamos y que los que se consigan sean con condiciones más estrictas y con intereses más altos, por el riesgo que se corre de un impago.
El deterioro en los indicadores crediticios y una menor producción en Pemex provocaron que bajara las calificaciones en escala global, en moneda local, lo que pone en riesgo a la empresa productiva del Estado de perder el grado de inversión.
Actualmente la petrolera estatal presenta una inercia de endeudamiento que tan solo en la actual administración de Enrique Peña Nieto registra un aumento de su deuda financiera de 88.7 por ciento, según información de la misma empresa.
Petróleos Mexicanos al cierre del 2012 tenía un monto de deuda de 786 mil 900 millones de pesos y al cierre del tercer trimestre de 2015, alcanzó ésta un billón 485 mil millones de pesos, es decir un aumento de 698 mil 100 millones de pesos.
El aumento de los pasivos de la empresa productiva del Estado ha ido acompañado del deterioro en la mayoría de sus indicadores, como son la baja en su plataforma de producción, de exportación, el descenso de las reservas probadas de hidrocarburos y la disminución de los precios del crudo en los mercados internacionales, lo que hace que se tenga un deterioro en la evaluación de su deuda, por parte de las empresas calificadoras.
Una de las formas que tiene Pemex para capitalizarse es a través de la colocación de bonos de deuda. Estos instrumentos bursátiles dan un rendimiento a los inversionistas y pueden llegar a ser muy atractivos en el mercado, pero también es una forma de endeudamiento para la empresa y si tienen una mala evaluación de parte de las calificadores, estos bonos se vuelven un problema muy serio para el gobierno mexicano que esta como aval de estos.
En enero de este año Petróleos Mexicanos vendió un bono a 31 años por un total de 3 mil millones de dólares. Pero la tasa de interés fue muy alta del orden del 5.625 por ciento, mientras que el rendimiento sobre los bonos estadounidense fue de 330 puntos base.
Sí las calificadoras como Moody´s, Standard & Poorr´s y Fitch siguieran degradando la nota crediticia de la petrolera estatal mexicana y se perdiera el estatus de “grado de inversión”, los bonos emitidos por Pemex, serían catalogados a nivel riesgo extremo, lo que se conoce coloquialmente como “bonos basura”.
La importancia de las notas crediticias, por parte de las calificadoras, radica en que estas instituciones internacionales como son Moody´s, Standard & Poor¨s y Finch evalúan y emiten su opinión prospectivamente sobre la capacidad y voluntad de un emisor, sea una empresa pública o privada, gobierno federal, entidad federativa, o gobierno municipal, para cumplir en tiempo y forma con sus obligaciones financieras.
Las calificadoras crediticias también evalúan la calidad crediticia de una emisión individual de deuda, como por ejemplo una emisión de bonos corporativos, municipales o instrumentos respaldados por hipotecas y a la probabilidad relativa de que dicha emisión pueda incumplir en pago.
Grandes corporativos privados, no estuvieron exentos de las revisiones de Moody´s que puso en revisión las notas de América Móvil y Telmex, del magnate Carlos Slim, así como Arca Continental que preside Manuel L Barragán Morales, y Coca Cola Femsa que encabeza José Antonio “el diablo” Fernández, lo que significa que para la calificadora las condiciones económicas actuales del país van afectar el crecimiento económico y por consiguiente el consumo privado, con repercusiones en sus elevados niveles de deuda.
Las empresas calificadoras, no han estado ajenas a casos de corrupción y opiniones erróneas que han costado millones de dólares en muchas partes del mundo, como sucedió, en 2011 con la agencia calificadora Moody´s en Portugal, que degradó la deuda de empresas públicas y de infraestructura de ese país europeo a pesar que estas gozaban perfiles financieros sólidos y beneficios importantes, mucho se especuló que esto se hizo para favorecer intereses de terceros.
El caso más sonado de la corrupción de una calificadora se dio en los Estados Unidos, con las hipotecas subprime, ya que antes de la crisis por los bonos hipotecarios del 2008 Standard & Poor´s les dio la máxima calificación crediticia a las hipotecas basura y a bancos que resultaron subsistir de estafas, entre ellos a Lehman Brothers. Los especialistas de Standard & Poor´s, cifraron en 0,12 por ciento (1 entre 850) la probabilidad de impago de varios CDO en los siguientes 5 años a su calificación, aunque posteriormente los datos internos de la calificadora para evaluación revelaron que dicha probabilidad había sido 28 por ciento (unas doscientas veces superior).
La calificación de la deuda por parte de Moody´s de Pemex, no parece estar errada y la mala evaluación de la principal empresa del país, seguramente tendrá preocupado a los funcionarios de la SHCP, que tendrán que instrumentar acciones más enérgicas, para mejorar las condiciones de deuda de la empresa productiva del Estado y que esta no perjudique, la deuda soberana del país.
De continuar el deterioro de la calificación de la deuda del país, el gobierno mexicano, tendrá muchos problemas para la renegociación de sus pasivos internacionales y verá mermada su capacidad de colocar bonos de deuda en los mercados internacionales.
