Banca Exterior: Productos y servicios para la internacionalización

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En un mundo global y con la importancia creciente de operar en los mercados internacionales, disponer de servicios y productos específicos que faciliten la operativa de comercio exterior, las inversiones o las gestiones del día a día de las delegaciones de las empresas en otros países es fundamental. Las entidades financieras, conscientes de estas necesidades, poco a poco han ido ampliando su cartera de productos para responder a las demandas de las empresas y atender las particularidades de mercados específicos como, por ejemplo, China. Un incremento de servicios que, en muchas ocasiones, ha ido de la mano de la propia expansión internacional de la entidad financiera.

En España hay alrededor de 109.600 empresas exportadoras y se estima que este número se incremente en los próximos años a un ritmo de 3.000 nuevas empresas exportadoras por año ante la apuesta del tejido empresarial por ampliar su presencia en el exterior como un ‘salvavidas’ para superar la crisis económica y la caída del consumo del mercado interior. La internacionalización también se ha convertido en un factor clave para el crecimiento de las empresas ante un mundo cada vez más globalizado.

Los mercados exteriores han ido ganando peso progresivamente en la economía española. Según datos del Ministerio de Industria, el sector exterior aportó 1.1 puntos al PIB en 2010. Y su importancia sigue creciendo. En los cuatro primeros meses de este año, las exportaciones en España han crecido el 22,2% en términos interanuales, alcanzando los 70.081 millones de euros.

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Un crecimiento que, sobre todo, han liderado algunos sectores como los bienes de equipo, que han registrado un aumento del 24%; la automoción, con el 19,4%; los productos químicos, el 16,2%; semifacturas no químicas, el 24,2%; los alimentos, 13% y manufacturas de consumo con el 12%.

Son los grandes incrementos en exportación, aunque hoy en día todos los sectores de actividad realizan ventas en el exterior, al igual que la internacionalización ha dejado de estar vinculada a las grandes empresas. Y los mercados también han aumentado. Si hace unos años, las exportaciones de España se dirigían, sobre todo, a los países de la Unión Europea, hoy las empresas introducen sus productos en los cinco continentes, aunque los países comunitarios siguen siendo relevantes y suponen el 66,8% del total de la exportación, registrando un incremento del 18% en el primer cuatrimestre de este año, según datos del Ministerio de Industria.

Los productos españoles igualmente están presentes en los mercados extracomunitarios –suponen el 33,2% del total-, en los que se ha producido un aumento del 31,6% de enero a abril de 2011. El mercado de América del Norte ha sido dinámico en este período aumentando el 49,4%, al igual que el de América Latina con el 40,9%. África está también en el punto de mira de las exportaciones españolas, continente en el que han crecido el 17%. En Asia, el aumento ha sido del 14,3%.

Conseguir estas cifras no es fácil. Las empresas tienen que hacer importantes esfuerzos para abrir mercados exteriores, sobre todo, las pymes que, con frecuencia, no disponen de grandes departamentos de Exportación. Es un ‘duro viaje’ en el que la compañía tiene que hacer prospección de mercados, encontrar agentes o distribuidores, conseguir financiación para las operaciones… entre otros pasos a dar, además de asumir riesgos importantes.

En este proceso no están solas. Las entidades financieras españolas son conscientes de sus necesidades y progresivamente han ido ampliando su cartera de productos con más servicios específicos dirigidos a la internacionalización o que los complementan para facilitar la gestión diaria de la empresa.

La mayor presencia de las entidades financieras españolas en el exterior ayuda a atender las demandas empresariales. Los bancos y cajas también han visto en los mercados extranjeros posibilidades de crecimiento y se han lanzando a su conquista, llegando a estar muchas de ellas presentes en más de 70 países. Un proceso que beneficia a las empresas internacionalizadas al disponer de oficinas de diferentes bancos y cajas españoles en los cinco continentes.

Las principales entidades de España como Banco Santander, además de su presencia en la Unión Europea, se ha volcado con Latinoamérica, aunque tampoco pierde de vista otros mercados como los de Asia y Australia. No es la única. BBVA también ha realizado una importante apuesta en países como México, en el que recientemente ha anunciado inversiones por valor de 2.000 millones de dólares, así como China en el que adquirió el 15% de China Citi Bank y cerró acuerdos para poder realizar operaciones directamente en renminbi (RMB). Banco Sabadell ha abierto, por ejemplo, oficinas en Marruecos y Dubai y otras entidades han apostado por plataformas de comercio exterior como Banesto o ‘la Caixa’, entidad que está liderando las operaciones comerciales a través de banca electrónica y mediante el desarrollo de diferentes aplicaciones para dispositivos móviles.

Son algunos ejemplos de la actividad que realizan las entidades financieras españolas a los que se suman otras acciones como la apuesta de Deutsche Bank por el ‘Financial Supply Management’ o de cajas como Unnim, que ha ampliado sus servicios con el lanzamiento de tarifas planas para transferencias internacionales, y de CAM con su Servicio de Asistencia Internacional con el que cubre las necesidades de las empresas.
Las entidades también abren líneas de apoyo específicas para sectores concretos de actividad de la mano de acuerdos y convenios con las federaciones o asociaciones sectoriales. Una vía que cada vez está ganando peso para facilitar, sobre todo, el acceso a la financiación de las empresas para que acometan sus proyectos.

Estos productos específicos no son los únicos que se ofrecen. Las empresas tienen a su disposición a través de las entidades financieras servicios de asesoría o de análisis de mercados. Disponer de este tipo de información o informes elaborados sobre mercados concretos es especialmente importante para encaminar en la dirección correcta su proceso de internacionalización.

Los expertos de estos departamentos y la posibilidad de contar con gestores especializados para su atención personalizada les permite obtener una excelente orientación sobre los mercados que ofrecen mejores posibilidades, en función de la actividad de la empresa, y en los que puede haber más oportunidades de negocio porque abrir un mercado exterior no implica sólo vender productos, sino que pueden cerrarse acuerdos con empresas extranjeras, formar sociedades conjuntas o acudir a licitaciones internacionales.

Un apoyo importante para la internacionalización es la financiación para los proyectos e iniciativas en el exterior en los que las empresas disponen de líneas propias para este fin, además de poder optar a través de las entidades financieras a la Línea ICO Internacionalización. Pero, además, también es importante que las empresas tengan financiación para el circulante y su operativa diaria para lo que también tienen a su alcance diferentes líneas o cuentas.

Seguros, realización de operaciones en divisas y la posibilidad de efectuar pagos de diferentes modos como transferencias o cheques son otra serie de productos que se suelen ofertar a las empresas, que cada vez reciben un trato más personalizado para poder atender sus necesidades específicas.

De hecho, las entidades tienden cada vez más a una mayor profesionalización en este campo y a dar un servicio personalizado para conseguir el objetivo: abrir o consolidarse en el exterior. Un proceso en el que es fundamental elegir bien al ‘compañero de viaje’ para ‘llevar en la maleta’ todos los servicios, coberturas y atenciones necesarias para empezar el vuelo con mayor seguridad.