La Alianza de comercio Fronterizo (BTA, por su sigla en inglés) pidió a los gobiernos de México y Estados Unidos ampliar los horarios de sus aduanas para reducir el tiempo de espera de los camiones en el cruce de la frontera, que llega a durar de dos hasta ocho horas.
“Se requiere ampliar el horario de servicios en la mayoría de los puentes para transporte de carga, debe hacerse hasta donde se pueda progresivamente; estoy seguro de que el sector privado se adaptará”, expresó Sam Vale, presidente de la BTA, la cual agrupa a unas 150 empresas importadoras y exportadoras de América del Norte.
Los horarios de las aduanas fronterizas cambian de una a otra. La mayoría abre a las 8 de la mañana y cierra entre las 8 y 10 de la noche. La de Nuevo Laredo, la más transitada, opera para exportación de las 7 de la mañana a las 11 de la noche, de lunes a viernes.
“Si hubiera más seguridad en las carreteras, los camiones correrían toda la noche”, agregó Vale, quien es también dueño de uno de los dos puentes internacionales que opera la iniciativa privada: el de Río Grande-Camargo.
Diariamente, más de 24,000 vehículos pesados cruzan la frontera, formados alcanzarían 550 kilómetros, lo que equivale a la distancia entre la ciudad de México y Guadalajara.
“Ninguno de los dos países puede afrontar pérdidas estimadas de 86,000 millones de dólares a lo largo de 10 años a causa de retrasos en la frontera”, manifestó Anthony Wayne, embajador de Estados Unidos en México. El tema de mejorar el funcionamiento de estos cruces es una iniciativa de gestión de fronteras siglo XXI.
Todos los días, también casi 1 millón de personas cruzan las aduanas de las fronteras y más de 117,000 vehículos particulares ingresan a México.
Vale puso como caso ejemplar el puente Ambassador, entre Estados Unidos y Canadá, que une Detroit con Windsor y que opera las 24 horas los siete días de la semana.
En el 2010, México y Estados Unidos pretendieron ampliar los horarios de algunas aduanas, entre ellas la de Laredo-Nuevo Laredo; pero se hizo en forma de un plan piloto, lo que fue criticado por la BTA.
“¿Por qué uno va a cambiar sus sistemas de manufactura y transporte, si no me garantizas que todavía va a seguir operando así?”, cuestionó Vale.
