Con el creciente flujo comercial, México ha cambiado su patrón exportador, al pasar de una canasta donde los productos primarios constituían 58% de las exportaciones totales, hace 35 años, a otra en la que las manufacturas constituyen aproximadamente 85%, al cierre del 2014.
Puede decirse que en el país se ha creado un patrón de especialización exportador que influye en el grado de diversificación por destino y por producto, estableció el especialista Carlos Palencia Escalante.
La industria manufacturera de exportación en el país, tradicionalmente ubicada en la franja fronteriza del norte, está en fase de migración. Las empresas con procesos intensivos en mano de obra buscan reducir el costo laboral en la frontera norte de entre 2 a 4.5 dólares por hora, y se están relocalizando en el país o han migrado a otros que ofrecen más ventajas: China, Filipinas, Vietnam, Honduras, Guatemala, Costa Rica y Nicaragua.
Evolución y crecimiento
La evolución y las adecuaciones generan válidos cuestionamientos sobre por qué no hay más de 6,200 empresas funcionando bajo el esquema, si está claro que el capital humano que contrata tiene remuneraciones mayores al promedio de la manufactura y si se coincide en que su operatividad puede adaptarse en casi cualquier actividad y zona de la República Mexicana.
Por casi cinco décadas, la industria maquiladora ha tenido un régimen fiscal que la autoridad ha ido adaptando. En ese contexto, las exportaciones manufactureras han ayudado a disminuir el déficit comercial del país: al cierre del 2014 ese sector generaba exportaciones mayores a 220,000 millones de dólares, al tiempo que empleaba a 2.5 millones de personas.
Las empresas Immex son de alta contratación de personal. El censo del 2014 reporta un aumento en ese rubro de 1.3% respecto del 2009. Este porcentaje es ampliamente inferior al comportamiento registrado en ese mismo periodo para Immex, tanto en la manufactura como en actividades no manufactureras: en el primer tipo de actividades creció 36% y en los establecimientos no manufactureros avanzó 33 por ciento.
Retomando las personas ocupadas que reportan los censos, si en el 2009 las manufacturas registraron 18.0% (4 millones 990,933) significa que 28.9% estaría en las Immex Manufactureras y No Manufactureras si se toma el dato de los trabajadores contratados directamente: 1 millón 442,478 personas. (esquema 3). Considerando el censo del 2014, ese porcentaje sube a 36.08% con las 5 millones 365,278 personas ocupadas en las manufacturas y 1 millón 935,910 en las Immex nuevamente con los contratados de forma directa.
Empresarios cuestionan régimen fiscal
No obstante la importancia y peso estratégico en la economía mexicana, las propuestas de modificaciones fiscales, principalmente por lo que se refiere al IVA en importaciones temporales, en transferencias de mercancías, la fusión de los programas de fomento en un solo ordenamiento para la industria manufacturera y maquiladora de exportación en el año 2007 y la tendencia hacia considerar actividades de manufactura global como sensibles (confección, calzado, acero, etcétera) han generado inquietud entre los inversionistas y directivos de las empresas.
La maquiladora se ha transformado. “Aquella imagen de la simple planta ensambladora y de montaje ha quedado atrás. Ya no aplica aquello de empresas golondrinas y explotadoras: pensemos por ejemplo si las automotrices, las de electrónica y de aeronáutica pueden volar de la noche a la mañana”, planteó Palencia.
Tan no migran, explicó, que en no pocos casos tienen procesos de investigación científica con vocación directa al desarrollo tecnológico. En su seno llevan a cabo acciones para añadir valor agregado a los productos, combinando procesos de especialización que no son necesariamente intensivos en mano de obra.
El trabajador está cada vez mejor pagado e integrado a la economía formal del país. También es usual encontrar en la manufactura de exportación vía Immex talleres, laboratorios, centros de diseño, procesos robotizados y moderno control de calidad para todas las actividades, productiva, laboral, administrativa y directiva.
Consolidación de la cadena
Es decir, se está gestando una vinculación cada vez mayor con empresas no Immex que se convierten en proveedoras de insumos, de materiales y de servicios directos sobre la base de una cadena de valor: aquí está una de las claves de la competitividad, pues junto con la logística permitirán seguir en la frontera de la productividad, explicó el especialista.
Por eso en México deberán coexistir dos modelos: el de desarrollo económico hacia afuera mediante el sector exportador y el de fortalecimiento del mercado interno (esquema 4). ¿Cuál puede ser el vaso comunicante?… La proveeduría de empresas nacionales para los procesos de exportación final… o lo que se decía años antes: una sustitución real de importaciones temporales de insumos, partes y componentes que se incorporen al producto exportado por México.
Conservadoramente, el mercado de proveeduría para las empresas de exportación puede estimarse en 34,000 millones de dólares; esto, bajo el argumento de que 75% de los insumos de los productos exportados son de origen extranjero, que, para el año 2014 se estima que las importaciones temporales sumaron 172,547 millones de dólares; es decir, tan sólo considerando 20% de los insumos, partes y componentes importados de forma transitoria.
Falta contrarrestar la inseguridad jurídica por cambio de criterio de la autoridad, así como la restrictiva política tributaria del 2014 que genera incertidumbre y costos más allá de los administrativos. Las recientes regulaciones fiscales contribuyen poco a la verdadera competitividad de la industria considerada “la joya de la Corona”.
La empresa Immex o de manufactura de exportación debe visualizar cuatro grandes elementos para su permanencia y futuro, puesto que el entorno mundial sufre un rápido cambio: éstos se vinculan al consumidor, al producto, a la producción y a la llamada cadena de valor. La evolución implica personalizar productos, usar nuevos materiales, emplear tecnología avanzada, adaptarse a la demanda por nichos de mercado y no gran escala, prescindir en algunos casos de intermediarios.
En otras palabras, el futuro de la Immex se concibe para el desarrollo de centros logísticos combinando métodos de manufactura global y los llamados procesos de industria 4.0 en donde son fundamentes medios electrónicos como la impresión en 3D y, por supuesto, una eficiente logística de aprovisionamiento de insumos y transporte para que el producto llegue a su destino.
Economista, asesor y conferencista. Fue director del Consejo Nacional de la Industria Maquiladora y Manufacturera de Exportación.
