Economía desigual en México

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“Cuántas escuelas hay que no tienen baño ni agua; es inaceptable que la economía décima o 14va del mundo tenga ese tipo de situaciones; las economías que son muy desiguales no pueden crecer, advierte durante una entrevista con Publimetro.

El segundo reto de México, añade el exdirector adjunto de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe), es que llevamos 30 años creciendo a una tasa muy baja. Nos hemos alejado en términos del PIB per cápita (el indicador más básico de los economistas) respecto al de EU, y en vez de ir cerrando esa brecha se ha ido abriendo. “A principios de la década de los ochenta nuestro PIB per cápita era como la cuarta parte de los norteamericanos, actualmente es menos de la quinta parte”, señala.

¿Cuál es el panorama económico actual?
-Después de la crisis del Lehman Brothers de 2008-2009, la economía mundial no está creciendo, ya sea que hablemos de Estados Unidos, China o cualquier otro país. El comercio  no observa las tasas de crecimiento que registraba antes y no se verá en el futuro cercano. Tenemos una economía ­-como dicen los expertos- con el motor externo bastante apagado. México, que apostó por un crecimiento hacia afuera en que las exportaciones iban a empujar al resto del tren, ahora ve que esa locomotora externa no tiene la fuerza necesaria, eso no quiere decir que vayamos a dejar de exportar sino que debemos complementar ese motor externo debilitado por uno interno; es decir, estamos hablando de ese mercado interno que somos todos y que incluye al 52% de mexicanos pobres. Nuestra economía debería de aprovechar el potencial de su gente, pero para que los mexicanos tengamos un fuerte poder de compra tiene que haber una distribución del ingreso más equitativa.

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Sin inversión no hay crecimiento
Otro de los problemas es que no se invierte en este país. La inversión privada no crece y la pública está en su nivel más bajo. El presidente Enrique Peña Nieto, cuando tomó posesión, dijo que este país necesitaba más infraestructura, ya que no seremos una nación moderna con las carreteras y aeropuertos que tenemos, pero resulta que en su gestión se ha ido recortando la inversión pública, no sólo ha caído en proporción del PIB sino en términos reales, por lo tanto, no podemos crecer si no se invierte.

¿Cómo impacta la volatilidad del dólar a los empresarios y a la economía familiar?
-Más que la volatilidad, la depreciación, es decir, cada vez el dólar está más caro. Actualmente, a la gente no le ha afectado en términos de que se haya traducido en mayor inflación; antes, cuando el billete verde se devaluaba impactaba en los precios, la inflación es de la más baja que tenemos en muchos años y en ese sentido a la economía familiar no le ha pegado tanto. Lo que puede pasar en la medida en que el dólar suba es que finalmente podamos competir con las importaciones. Los empresarios deben tomar esta oportunidad de tener mercancías importadas caras para tener un proceso de inversión para competir. Podemos decir que a algunos empresarios les irá muy bien con el dólar a un precio alto, en cambio a otros no, todo dependerá de cómo esté endeudado, si lo está en dólares y no tiene ingresos  en esa moneda, la situación puede complicarse bastante, pero si  es alguien que exporta y le están dando más pesos por sus dólares puede irle muy bien. Ahora, la volatilidad es que no sabes qué va a pasar y esa incertidumbre hace más difícil crear un clima de inversión, la mala noticia es que eso seguirá porque hay muchos flujos de capital a corto plazo. Lo importante es orientar a la población para que lo tome como algo que está ocurriendo y trate de sacar el mejor provecho.

¿Podría llegar México a tener una crisis extrema como otros países?
-La amenaza no es una crisis a la griega sino que sigamos otros diez años sin crecer. Como dependemos todavía de la parte fiscal del petróleo, -no tanto como antes que era cerca del 40%, ahora es del 20%, pero sigue siendo mucho- esa falta de dinamismo hace que el precio del petróleo no se recupere y tengamos un estado con muy pocos recursos.

¿Los estados petroleros del sureste de la República Mexicana se verán perjudicados?
-Esos lugares deberían ser los más ricos porque el petróleo es uno de los recursos más importantes que tenemos y se verán afectados en función de cómo se den las participaciones estatales, a medida que estos caigan les va ir bastante mal, salvo que se hagan programas especiales para atender al sur, lo cual es una necesidad urgente.

¿Cuáles serían las estrategias a seguir para encarar la crisis?
-Podríamos dividirlo en dos: Lo urgente, que es cómo vamos a enfrentar en el corto plazo la falta de dinamismo de las economías externas, cómo le hacemos para imprimir fuerza a la parte de la inversión pública; y la importante, hacer un programa de inversión masivo para transformar la estructura productiva de nuestros países y sobretodo, colocar a la igualdad en el centro de la preocupación. En este país, los ingresos laborales per cápita no son lo suficiente para cubrir la línea de pobreza, eso no puede seguir así, ya que nuestro sistema económico tiene que descansar en dos patas, la parte externa y la interna para que ambas puedan caminar.

-A nivel empresarial ¿cómo se debería actuar?
– Hay que estar consciente de que las empresas mexicanas, en este mundo globalizado y moderno, no pueden competir pensando en bajos salarios. Las estrategias tienen que estar basadas en la innovación, el valor agregado y buenos sueldos. Los estudios dicen que en las compañías donde se pagan salarios decentes hay menos rotación y el personal se involucra más. Creo que eso sería una solución. Esa manera de pensar de la economía mexicana de competir a través de bajos salarios quizás sirvió en algún tiempo, pero ahora es totalmente inútil.
 
¿Cuál es el panorama para los próximos años?
-Habrá tiempos difíciles en el corto y mediano plazo. El comercio mundial seguirá creciendo a ritmos muy bajos. China, que es una gran potencia, está perdiendo impulso y quiere usar una estrategia de crecimiento basado menos en la inversión y las exportaciones y más en que los chinos tengan un nivel de consumo más elevado. Entonces, América Latina tiene que encontrar oportunidades para venderle al país asiático. Por otra parte, está la incertidumbre de qué  pasará si suben las tasas de interés en EU, por lo cual urge tomar las riendas e impulsar una economía con un mercado interno más fuerte y dinámico.