El consumo interno corre riesgo de contraerse

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Uno de los factores que intervienen en el crecimiento de un país es el consumo y éste se puede estimular a través de una política monetaria, expansiva.

No obstante, es importante que la población se sienta segura y confíe en sus gobernantes para que mantenga niveles de gasto constantes. De otra manera, cuando la población advierte inseguridad, lo primero que hace es dejar de consumir bienes duraderos, lo cual afecta directamente al sector empresarial.

Los factores que tiñen de desconfianza a la población también pueden ser externos, como sucede actualmente y se observa claramente a través del tipo de cambio, que mantiene una tendencia alcista desde hace 20 meses.

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El punto es que pese a que el consumo fue determinante en el crecimiento de 2.5% del PIB en el año pasado, éste podría dejar de ser el salvavidas del país en este año, considerando que la confianza del consumidor (ICC), medido a través de un índice que reporta INEGI cada mes, muestra una tendencia bajista desde septiembre del año pasado.

El dato más reciente, el de febrero, dejó ver una contracción de 1.7% anual de ICC, por debajo del crecimiento de 1.6% en enero. En tanto, el Índice de Confianza del Empresario (ICE) mostró un decremento de 5.4% anual, dando continuidad a la tendencia bajista que inició en noviembre pasado.

Al interior del ICC, el comparativo anual reflejó que tres de sus componentes se deterioraron.

Las personas encuestadas mostraron menor optimismo por ver una mejoría en sus hogares en los próximos 12 meses, una contracción de 3.8% frente al reporte de febrero del año pasado, mientras que las perspectivas económicas para el país comparadas contra 12 meses antes y 12 meses después se redujeron en 1.0 y 5.4%, respectivamente.

Otro dato de relevancia que arroja la encuesta es la propensión de compra de bienes durables, que después de un sorpresivo repunte de 15.6% en enero, regresa a los avances marginales promedio de la segunda mitad de 2015, de sólo 0.6 por ciento.

De tal manera que el país corre el riesgo de que el crecimiento de este año pudiera ubicarse en el rango inferior de la previsión de Banco de México de entre de 2 a 3%, si las condiciones no cambian.

Es importante recordar que el Banco de México subió las tasas de interés para contener presiones externas a través del tipo de cambio, lo cual genera confianza entre la población hacia las autoridades, pero no deja de ser una medida que contraer el consumo; por otra parte la decisión de la secretaria de Hacienda de recortar el gasto de gobierno frente al impacto de los bajos precios del crudo, también frenará el consumo… aunque existen las remesas.