De acuerdo con datos de la Organización Mundial de Comercio (OMC), México se ha convertido, al año 2010, en el décimo país con el mayor potencial exportador a nivel mundial, así como en una de las naciones con la mayor apertura económica para desarrollar operaciones de comercialización internacional. Para lograr este resultado se ha requerido de la instrumentación de diversas políticas de apoyo y fomento a los sectores productivos, así como de un gran esfuerzo para incorporar a nuestras empresas dentro de los mercados extranjeros.
Colocar la oferta exportable en los mercados extranjeros ha sido una de las prioridades de México para obtener divisas y adquirir nuevas tecnologías, competir e interactuar frente a otros productores para adquirir mayor experiencia y competitividad, usar de manera plena y óptima la plataforma logística y de infraestructura portuaria, entre otros aspectos. Para llevar adelante esta tarea, ha sido fundamental el despliegue de una intensa participación gubernamental y de organismos empresariales, a través de foros regionales y nacionales, así como de programas de fortalecimiento y facilidad operativa a nuestras empresas. La red de tratados internacionales y el acceso a espacios comerciales de nuestros socios son algunos de los pilares de esta estrategia. Desde luego, es también relevante la aplicación de planes de las empresas que buscan desenvolverse en la economía mundial o de las operaciones intrafirma que deben efectuar para sus actividades.
Estableciendo un diagnóstico que ilustra el desempeño del sector exportador de nuestro país, se puede observar que los principales productos exportados de enero a junio de 2011, -en congruencia con datos de Banxico- son, después del petróleo, los correspondientes a segmentos de vehículos y autopartes, productos electrónicos, además de aparatos de comunicación y telefonía móvil, motores para vehículos diversos y tractores. Cabe resaltar que las manufacturas representan el 82.4% de las ventas internacionales en su conjunto. Estos rubros impulsan el crecimiento de la economía, los cuales, de acuerdo con datos de la Secretaría de Economía, han contribuido junto con las importaciones a generar un valor equivalente al 59.7% del PIB.
Esto refleja la composición de una mayoritaria estructura industrial que es al mismo tiempo representativa de un grupo de sectores altamente competitivos y sólidamente insertados en la economía mundial. En estos casos se trata también de empresas exportadoras, o que son beneficiarias de los diversos programas de apoyo al comercio exterior, como IMMEX. Por lo anterior, el resultado de los flujos de exportación registrados por la Secretaría de Economía -de enero a junio de 2011- muestran que los montos cuantificados por ventas a nuestros diferentes socios comerciales tienen una demanda proporcional correspondiente a los diversos esfuerzos de promoción, añadiendo las facilidades de mercado que han encontrado nuestros productores y otros factores como la cercanía geográfica, oportunidades otorgadas por intermediarios o estudios particulares, o por costos de transporte y logística.
Las exportaciones por destino muestran que el 80% del total van a EU (135 mil 452 millones de dólares) y a Canadá 3% (5 mil 254 millones de dólares). Con países latinos el porcentaje es de casi el 3% y refiere en este rubro a Colombia, Brasil y Argentina como los mayores destinatarios con 2 mil 652; 2 mil 027 y Mil 019 millones de dólares, respectivamente. Hacia la Unión Europea se ha generado por el mismo concepto un intercambio con énfasis hacia España (2 mil 482 mdd), Alemania (Mil 965 mdd) y Holanda (974 mdd). Finalmente, con Asia sobresalen Japón (637 mdd) y China (486 mdd).
Para que este indicador siga una tendencia creciente y óptima, es necesario cumplir con tres tareas en los próximos años: ampliar y modernizar estructuralmente la base de productores del país y profundizar su integración al sector exportador; procurar y desarrollar una mayor cultura de competitividad para interactuar y establecer alianzas con productores externos y generar mayor valor agregado en bienes y servicios; y finalmente incorporar más empresas a los programas de inserción internacional establecidos por el gobierno mexicano.
