A decir de Juan Carlos Rivera López, director del Departamento de Administración, Mercadotecnia y Negocios Internacionales del Tecnológico de Monterrey campus Santa Fe, uno de los principales obstáculos que enfrentan los exportadores mexicanos es el desconocimiento sobre aspectos prácticos del comercio exterior, lo cual entorpece la logística.
“En muchas ocasiones, los exportadores se basan en aspectos que nosotros llamamos tradicionales, es decir, una empresa que envía a mercados extranjeros algún componente en particular, y lo ha hecho de la misma forma desde hace 10 años, no se actualiza en el aspecto de los despachos aduanales, en empaque y embalaje, en la logística operativa; hemos asesorado una gran cantidad de empresas que ni siquiera conocen que los términos de intercambio comercial (Incoterms) se actualizaron este año”, puntualizó.
Otro aspecto importante es la llamada competitividad global, tanto de los países como de las empresas, ya que desde el punto de vista logístico, la exportación se hace más fácil o más difícil debido al establecimiento de medidas de restricción, tanto arancelarias como no arancelarias, cuotas, cupos e impuestos, que igualmente los exportadores no conocen y las autoridades no dan a conocer de manera adecuada y expedita.
Para Fernando Támez, presidente de la Asociación Nacional de Importadores y Exportadores de la República Mexicana (ANIERM), la logística en México aún es cara, pues somos poco competitivos, sobre todo al hablar de operación e infraestructura. Y pone un ejemplo en materia de transporte marítimo, “las terminales portuarias, como tienen muy poca competencia, establecen tarifas muy altas en maniobras; tenemos un costo 50% más alto que en otros países”.
También menciona que hace unos años, para un contenedor, las demoras costaban alrededor de 35 o 40 dólares, y hoy están en 100. “Es un costo muy alto, tanto el almacenaje en los puertos, como las demoras de contenedores”, explicó.
