Exportaciones no petroleras de México a EU se estancan

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El comportamiento del sector exportador de nuestro país presenta fuertes contrastas. Por un lado, se registra en el primer trimestre del 2012 un fuerte superávit, pero por otro, se observa una preocupante desaceleración en el crecimiento de las exportaciones, particularmente de las no petroleras, dirigidas al principal socio comercial de México. De extenderse dicha evolución, sería poco conveniente contar con una moneda demasiado fuerte, ya que ello tendería a reforzar un ciclo negativo en la competitividad de las ventas al exterior, entre otros factores.

De acuerdo a las últimas cifras reportadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) las exportaciones de México a los Estados Unidos de productos no petroleros, alcanzó un máximo histórico en cerca de 21,000 millones de dólares, durante el pasado marzo. No obstante, su crecimiento anual, en dicho mes, cayó a solamente 1.5%, el más bajo desde octubre del 2009.

La participación relativa de las ventas no petroleras de México dirigidas a los Estados Unidos ha caído a un 77% del total, la más baja desde por lo menos enero de 1993.

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Cabe destacar que, después de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio, a principios de 1994, la participación relativa de la principal economía del mundo en el comercio exterior de nuestro país de productos no petroleros, alcanzó un máximo de 91.28% en octubre del 2000. Es decir, que en alrededor de 12 años, esta participación a caído en 14.28 puntos.

Los problemas que ha enfrentado los Estados Unidos, uno de los cuales fue la crisis inmobiliaria del 2008, ha repercutido en un crecimiento económico por debajo de su potencial, situación que se ha traducido en perdida de su potencial de compra de productos extranjeros.

El anuncio de que la economía norteamericana creció solamente 2.2% en los primeros meses del presente año, es una preocupante señal, a pesar de que algunos indicadores han tenido un desempeño por arriba de lo esperado.

La lentitud observada en la economía de los Estados Unidos y un desplome en el ritmo de crecimiento en las exportaciones mexicanas a ese país, debería de contribuir a debilitar al peso, pero este proceso puede enfrentar situaciones que, incluso, pueden originar un efecto totalmente contrario, es decir fortalecer a la moneda nacional.

La principal economía del mundo todavía no logra salir de terapia intensiva, lo que mantiene latente la aplicación de nuevos estímulos monetarios. Ello puede debilitar al dólar en el mercado internacional de divisas. Este fenómeno, de suceder, también ayudaría a la existencia de un billete verde relativamente fuerte.

Las distorsiones sobre el tipo de cambio del peso con el dólar, se podrían intensificar en dado caso de que se extienda la avalancha de recursos de capitales extranjeros dirigidos al mercado de deuda de valores gubernamentales.