La crisis del café mexicano: en 2016 será mayor la importación que la producción nacional

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De las 14 denominaciones de origen que existen en México, el café de Chiapas es la tercera más antigua del país desde 1994, sólo por detrás del tequila y el arte decorativo Olinalá. El café de Veracruz tampoco se queda atrás y entró a formar parte del exclusivo catálogo en 2002.

El sector cafetalero atraviesa momentos críticos en los que la producción ha caído desde 1999-2000 cuando del campo mexicano salieron 6.2 millones de sacos. A partir de ahí, afectados por la plaga de la ronya, el fenómeno climático de “El Niño” y los apoyos del gobierno a los productores cada vez menores, en el año 2014-2015 se produjeran 3 millones de sacos y para 2015-2016 se estima que el sector cafetero mexicano saque sólo 2.4 millones de sacos, dice la Coordinadora Nacional de Organizaciones Cafetaleras (CNOC).

Con el descenso de la producción mexicana, la CNOC afirmaba que las importaciones este año crecerán. En el caso de los cafés robusta podría ser de 1.7 a 2 millones de sacos y de arábigos lavados entre 750,000 y 1 millón; lo que haría una importación por 2.7 millones de casos, cifra por encima de la producción mundial. En México, la demanda de café por persona creció en los últimos años. De 5.2 millones de sacos más de la mitad se quedan dentro del país. Y 2.5 millones de sacos son exportados para su consumo internacional.

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Según cifras de Sagarpa la demanda interna y el valor de las exportaciones han crecido más de un 30% en los últimos años. El ciclo cafetalero en México empieza en septiembre y termina en octubre del año siguiente. Los principales estados productores son Chiapas, Colima, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, Nayarit, Oaxaca, Puebla, Querétaro, San Luís Potosí, Tabasco y Veracruz.

“La combinación de afectaciones por la roya y el clima está generando la mayor crisis que ha enfrentado la cafeticultura mexicana. La falta de producción se está sustituyendo rápidamente por mayores importaciones de café de menor precio y calidad principalmente de robusta. En el 2014 se importaron 1.8 millones de sacos, en el 2016 no serán menores de 2.7 millones de sacos y rebasarán el volumen de producción nacional”, explica Fernando Celis, Asesor de la Coordinadora Nacional de Organizaciones Cafetaleras (CNOC), en la Jornada Agrícola.

Pero también, la cafeticultura se está viendo afectada por los bajos precios que está teniendo el grano en el mercado internacional. Con una caída de más del 16%, hasta los 125 dólares el saco en el último año, el café está viviendo un fuerte desplome, algo que ha perjudicado al campo mexicano, haciéndole pasar por el momento más complejo de las últimas cuatro décadas, según Amecafe.

A nivel internacional el Bloomberg Agriculture Index, una cesta de varios granos -entre los que están el maíz, el trigo el arroz o el café- acumula un retroceso de 15.69% en un añoy de más de un 35% en los últimos 3 años.

En el último padrón de la Secretaría de Agricultura (Sagarpa) en México hay 515,000 productores con cerca de 700,000 hectáreas; de los que 310,000 practican el minifundismo en menos de una hectárea. Alrededor del 85% de los productores nacionales son indígenas. “En febrero del 2016 la situación se está agravando en las regiones cafetaleras; las familias tienen una fuerte disminución de sus ingresos y se tendrá una crisis alimentaria y social”, explica Fernando Celis.

La CNOC llamó al gobierno federal en coordinación con el sector productor a enfrentar la situación actual el campo cafetalero y motivar el consumo interno. Desde el gobierno, Sagarpa ha definido un plan de incentivos para el café que se basa en la aplicación de recursos fiscales y el financiamiento para la renovación de cafetales para 60,000 productores, sin embargo en el presupuesto anual, se trata del año en que menos dinero destinará la dependencia a cuidar el café, 730 millones de pesos.

“Llama la atención que pese a la magnitud de la crisis cafetalera, en el 2016 ya no se incluye ningún apoyo fiscal directo a los productores, cuando se había tenido durante los años anteriores”, señala Celis en la Jornada.

“México, inmerso en la peor crisis de su historia, generando las condiciones que lo reubiquen en la competencia de mercado, la producción como se indica en esta edición es muy baja, 2.3 millones de sacos de 60 Kg., acto seguido, las importaciones de cafés de baja calidad nos invaden con el riesgo de bajar los precios del mercado interno en perjuicio de los productores nacionales”, expresa la revista Cafés de México en su editorial de enero de 2016. Y es que el mercado de Colombia y el de Honduras son los grandes competidores de México, especialmente en cafés arábigos lavados. Colombia exporta 14 millones de sacos y Honduras 7 millones

“Es necesario una mayor promoción para que aumente el consumo de este café en México, ya que existe el riesgo de que cuando México recupere la producción se tenga una sobreproducción de este café y precios bajos”, dice Fernando Celis.