Lucha por mercado interno

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Las informaciones económicas mencionan que la balanza comercial de México al cierre del año 2015 arroja un déficit de 14,460 millones de dólares; en 2013 el país cerró con un superávit, o sea, fueron mayores las exportaciones.

Por lo que va de este año, cierto que las exportaciones manufactureras han ocupado lugar primordial en relación con las del petróleo.

Sin embargo, no han sido suficientes para alcanzar el monto de las importaciones debido probablemente al tipo de cambio que nos impacta de dos formas.

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Si consideramos que el dólar ha llegado a niveles de 19 pesos, eso quiere decir que si hacemos la sencilla operación a la inversa de uno dividido entre 19 nos arroja que cada peso mexicano le cuesta a los americanos 0.052 de dólar o sea prácticamente cada peso mexicano lo pagan en cinco centavos de dólar, por lo tanto, es claro que los productos que exportemos a los Estados Unidos le salen baratísimos y como nuestra moneda se sigue deteriorando, pues cada vez estaremos más baratos.

Por otro lado, la parte desfavorable es que a los mexicanos cada dólar les cuesta 19 pesos, por lo que traer productos de los Estados Unidos (importaciones) resulta carísimo, tan caro que el importe de los productos y servicios que traemos al país han rebasado al importe de las exportaciones en 14,460 millones de dólares si los consideramos a nuestra moneda equivale a 274,740 millones de pesos.

Parece que la economía se está acomodando a obtener puro déficit, porque lo mismo sucede con el presupuesto fiscal: los prácticamente nulos ingresos del petróleo a la economía mexicana y los fuertes gastos han hecho que entremos en un déficit, en este caso mayores egresos que ingresos y como esto no puede ser, se tiene que compensar por algún lado, ya sea reduciendo los egresos —que esperemos haya dónde disminuir—, o tomando dinero prestado, haciendo que la deuda externa se incremente y si es en dólares y éste sigue subiendo su precio los pesos mexicanos que adeudaremos serán en mayor cantidad y aumentando los impuestos —esperemos que se mantenga la promesa de no subirlos—.

Parece que llega el momento en que el tipo de cambio constante al alza se impacte en los precios y haga que la inflación crezca, y esto ya empieza a preocupar a las autoridades económicas, sobre todo al Banco de México, que tendrá que tomar decisiones al respecto.

Por el lado de las exportaciones, en donde parece estar nuestra salida de este agujero en que se encuentra el país, pues las noticias no son nada halagadoras en cuanto a la situación económica de los Estados Unidos: la FED no incrementó de nuevo las tasas de interés, parece que alargará el plazo para hacerlo, y por lo tanto ese país tendrá que tomar decisiones al respecto. Esto hará que de alguna forma la demanda de los americanos de productos extranjeros disminuya, haciendo que nuestras exportaciones tengan un menor mercado en los Estados Unidos a pesar de lo barato que para ellos son nuestros productos y servicios.

A pesar de toda esta problemática de los mercados externos, el interno parece seguir avante, luchando en forma constante con los embates de la macroeconomía. La industria mexicana tiene la oportunidad de surtir a las empresas mexicanas con productos que pueden suplir los de importación. Las empresas comerciales mexicanas han tenido que modificar su mezcla entre productos de este país y del extranjero, dándole mayor oportunidad a los mexicanos, favoreciendo de este modo a la industria nacional. El problema actual de la industria mexicana para surtir en México es que tiene que mejorar su calidad y fabricar lo que el mercado interno está demandando, esto debido a que muchos productos que se traen del extranjero tienen muy baja producción nacional o prácticamente no la tienen.

Si la industria mexicana hace su papel para surtir la demanda de las empresas de México, como lo hace con la fabricación de automóviles, podrá darle un vuelco a la Balanza Comercial del País al disminuir las importaciones.

Para lograr esto, el gobierno debe brindar incentivos y apoyos a nuestra industria.

Los empresarios mexicanos están actualmente en lucha constante haciendo que el mercado interno saque adelante al país; no deben bajar la guardia, es necesario que utilicen las nuevas tecnologías y modelos financieros para poder resistir los embates de un entorno sumamente agresivo.