En su comparecencia ante el Senado de la República con motivo de la glosa del VI Informe de Gobierno del presidente Felipe Calderón, la secretaria de Relaciones Exteriores, Patricia Espinosa Cantellano, señaló que a poco más de dos meses de que concluya la actual administración, se debe evaluar la magnitud y la importancia de los avances alcanzados.
De acuerdo con un comunicado, Patricia Espinosa detalló que al comenzar la presente administración se tenían tres objetivos muy concretos en materia de política exterior.
El primero, superar los conflictos que existían con otros países, “Hace seis años nuestra diplomacia enfrentaba una serie de problemas que afectaban la actuación internacional de México. Gracias a una labor cuidadosa y paciente, logramos poner fin a esos desencuentros y generar condiciones de diálogo y entendimiento”.
Los diferendos que ocasionalmente surgen en el complejo entorno internacional son hoy atendidos en un espíritu de diálogo y respeto recíproco, lo que permite mantener relaciones de amistad y cooperación con todos los países y, en consecuencia, defender con mayor eficacia los intereses de México en el mundo.
La importancia de este logro queda de manifiesto al analizar el estado actual de los vínculos con los países de América Latina y el Caribe.
De acuerdo con la funcionaria federal, el haber superado las diferencias previas con países de la región resulta estratégico no sólo por motivos de identidad y afinidad sino también por las oportunidades comerciales y de inversión que ello conlleva.
En ese sentido recordó que en febrero de 2010, en la Cumbre de la Unidad celebrada en Cancún, se impulso, logrando, el establecimiento de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, la primera en reunir a la totalidad de los Estados que conforman la región y por tanto un importante paso hacia la tan integración regional.
El segundo gran objetivo era lograr que México fuera un actor internacional unánimemente reconocido y respetado, no sólo por los valores y principios que enarbola sino también por cómo y cuándo los ejerce.
La titular de la SRE dijo que la idea se expresó de manera sintética en el anhelo de ubicar a México en el lugar que por su peso económico, demográfico y político le corresponde en el escenario internacional.
“Ello nos motivó a participar como miembro no permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, en 2009-2010; a buscar y ejercer la presidencia de la COP16 sobre Cambio Climático en 2010-2011, y también a buscar la presidencia del G20 a partir de diciembre de 2011, con miras a enfrentar la crisis económica global e impulsar una nueva arquitectura financiera internacional que sea propicia para el desarrollo de países como el nuestro”.
“En esas tres instancias, Consejo de Seguridad, COP16 y G20, la labor de México ha sido unánimemente reconocida como innovadora, profesional y eficaz; como una renovada muestra de la capacidad del multilateralismo para acercar posiciones y lograr acuerdos concretos que permitan a las naciones avanzar juntas en temas de interés compartido”, continuó.
El tercer gran objetivo consistía en consolidar relaciones de excelencia con cada uno de los países con los que se mantienen lazos diplomáticos, haciendo énfasis en aquellos que por razones estratégicas ocupan un lugar central en la política exterior de México.
Para lograrlo, se desarrolló una relación amplia y madura con el gobierno estadounidense; una relación basada en el respeto recíproco, la cooperación y el sentido de responsabilidad compartida.
“La confianza que hemos construido y la noción de corresponsabilidad nos permiten evaluar y enfrentar de manera conjunta los problemas, por graves que parezcan.
“En estos años hemos impulsado un cambio paradigmático en las relaciones con Estados Unidos a través de esquemas de cooperación en todos los temas de la agenda bilateral, incluyendo los fronterizos y comerciales”.
En particular se desarrolló una nueva visión en materia de seguridad que apoya los esfuerzos de cada país bajo los principios de responsabilidad compartida, respeto mutuo y soberanía.
También se promovió la modernización de los servicios de protección a los connacionales en el exterior, traduciéndose en una administración consular más eficiente, en mejores esquemas de atención al público y en más servicios educativos y de salud.
La profundización de los vínculos con socios claves en las distintas regiones del planeta y, de manera prioritaria, la búsqueda de una mayor diversificación de las relaciones con el exterior también registró avances.
México consolidó su carácter de interlocutor privilegiado de la Unión Europea mediante la suscripción del Acuerdo de Asociación Estratégica.
También se impulsó la diversificación de los vínculos a través del fortalecimiento de relaciones con socios clave en Asia-Pacífico, como China, Japón y Corea del Sur, así como con un diálogo más estrecho con los países de África y Medio Oriente.
En materia de cooperación, los avances han sido asimismo relevantes.
“En su doble carácter de receptor y donante de cooperación para el desarrollo, nuestro país cuenta hoy con prácticas y mecanismos más eficaces para actuar en situaciones críticas, como mostramos al coordinar debidamente la ayuda recibida en 2009 durante la crisis de la influenza AH1N1.
“Y también al coordinar el envío de la ayuda otorgada a Haití tras el devastador sismo que sufrió en 2010”, detalló Patricia Espinosa Cantellano.
En términos comerciales, la transformación del país ha sido significativa: en el año 2000, México intercambiaba con el mundo bienes y servicios por alrededor de 340 mil millones de dólares.
En el 2006 el comercio anual de México ascendía ya a 500 mmdd y hoy es un país que comercia más de 700 mmdd al año, más del doble que en el año 2000.
La mitad de ese comercio son exportaciones y el 84 por ciento de esas exportaciones son no petroleras, lo que nos convierte, gracias al trabajo de millones de mexicanos, en una potencia exportadora de primer nivel.
Por lo que la incorporación de México a las negociaciones del Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica logrará que, frente al estancamiento de las negociaciones comerciales multilaterales, especialmente en la OMC, y las perspectivas de bajo crecimiento en diversas regiones, el país de mantenga en la vanguardia de los esquemas de integración comercial.
Fortaleciendo así los esfuerzos de favor de una mayor diversificación de los mercados nacionales.
