México puede aprovechar la coyuntura internacional y la aprobación de las reformas estructurales, dado que los países europeos tienen altas deudas o se encuentran en recesión.
Aunque es una realidad que hay puntos que se deben pulir, tal es el caso de la reforma laboral, que debe avanzar su aplicación en una mejora de la utilidad para las empresas y seguridad para los trabajadores.
Además de que la distribución del ingreso se pueda equilibrar, también la reforma fiscal debe ir aprobada con un enfoque para que la informalidad, que representa una gran parte de la economía nacional, entre a la formalidad.
No obstante, sectores como el automotriz ya ven un retorno de los buenos tiempos, dado que los corporativos y las casas matrices están volteando sus inversiones hacia territorio nacional, no sólo de coches baratos, sino de estandartes a escala internacional.
Esto permite que México no sólo se vea como un país barato, sino de gran calidad. Además, el bono demográfico con el que hoy cuenta México impacta benéficamente al sector de la educación y al de la salud, aunque a largo plazo. Además de las energías renovables, dado que en México está un poco retrasado, se prevé que pueda retomar el ritmo internacional.
Aunque es fundamental que se continúe avanzando en la productividad, posicionándose mejor, además de aprobar las reformas estructurales que faltan, así como planear en el corto, mediano y largo plazos, lo cual llevaría a que México registre tasas superiores a 5% del PIB.
