A la luz de esta realidad nos llena de satisfacción darle la bienvenida el día de hoy en México al presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, para seguir trabajando y colaborando para construir mayor desarrollo, prosperidad en nuestros países y en la región.
En consonancia con nuestro objetivo de ser un actor con responsabilidad global, colaboramos con nuestros países hermanos de Centroamérica en un sinnúmero de iniciativas para atender los retos que compartimos y que van desde el proyecto Mesoamérica sin Hambre hasta conexiones eléctricas y gasoductos que redituarán en mayor beneficio para nuestros pueblos.
En el caso específico de Honduras vale la pena recordar que es el mayor beneficiario de nuestro emblemático programa Escuelas México, mediante el cual sembramos semillas para un mayor entendimiento entre nuestros países en el futuro. De igual forma, recientemente hemos decidido ampliar nuestro apoyo mediante el otorgamiento de becas para estudios superiores.
La cooperación internacional para el desarrollo que otorga México a Honduras está alineada con las prioridades de ese país. Así, debemos reconocer que iniciativas como Mesoamérica sin hambre están alineadas con los esfuerzos del presidente Hernández enfocados a combatir el hambre y la pobreza.
Se enmarca esta visita oficial en un proceso de transformación muy relevante para la vida política hondureña, impulsada para lograr más seguridad ciudadana y el acceso a la justicia, y enfrentando temas como la corrupción y el desarrollo económico equitativo los cambios buscan tener un impacto directo en la vida de los hondureños.
Con ese mismo objetivo en mente fue que México, en el marco de la Organización de Estados Americanos, respaldó la creación de la Misión de Apoyo contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras para fortalecer el aparato judicial de ese país. Más aún: un mexicano se integrará al grupo de expertos, acción que se suma a la cooperación bilateral.
En abril de 2014 el Presidente Enrique Peña Nieto visitó Honduras y firmó la Declaración de Comayagua, en donde se delinearon áreas de colaboración bilateral. En los 12 compromisos ahí contenidos se incluyeron temas como el diálogo político; la promoción del comercio, inversión, turismo y cultura, y la ampliación del marco de cooperación. A meses de haber firmado la declaración ya presentamos la conclusión de algunos compromisos en materia de turismo, asuntos aduaneros y protección consular, y significativos avances en algunos otros.
La visita del presidente Hernández nos brinda la oportunidad de pasar revista a los avances, definir los retos que aún tenemos y redoblar esfuerzos en las áreas necesarias. Por ejemplo, debemos sentirnos orgullosos de que nuestro país sea el primer inversionista latinoamericano incluyendo sectores fundamentales como telecomunicaciones, alimentos, materiales de construcción, servicios y entretenimiento. Igualmente de que nuestro comercio está en niveles que superan los mil millones de dólares —que no es una cifra menor—. Sin embargo, debemos reconocer que el potencial es mucho mayor.
Nuestro país y Honduras tienen afinidades que prácticamente se derivan de nuestro pasado prehispánico común. Los mosaicos sociales que tenemos en ambos países no pueden entenderse sin la presencia maya que compartimos y de la cual nos sentimos orgullosos.
México tiene la convicción de que apoyar el desarrollo hondureño es también fomentar el nuestro. Desde el inicio de su mandato el Presidente Peña Nieto ha señalado que los países de Mesoamérica progresamos, prosperamos y nos movemos juntos. La visita del día hoy apunta justamente en esa dirección.
