Por una parte, Pablo Martínez Gómez Tagle, Delegado de la Asociación de Transportistas de Lázaro Cárdenas –Atlac-, dijo que el fenómeno del robo, principalmente de la carga contenerizada, no ha tenido efectos dentro de la entidad, no así en el Estado de México. “Haz de cuenta que ahí hay una frontera”, dice.
Lo principal que afecta al sector, señala, es la desinformación y a pretender ligar a todo Michoacán en hechos focalizados en la tierra caliente y eso, agrega, no solo afecta al trasportista, sino a toda la cadena logística portuaria y a la producción en general de la entidad.
Hemos escuchado decir equivocadamente que para ir a Morelia hay que pasar por Nueva Italia, o Cuatro Caminos y eso no es cierto, sino por el entronque que lleva a esas poblaciones; “el problema, precisa, es en Nueva Italia, Parácuaro, Apatzingán, pero no en ese eje troncal. No hemos tenido reportes de robos o violencia”.
Por estos hechos, agrega, el puerto no ha dejado de operar, está trabajando aunque se ligue a Lázaro Cárdenas con hechos que no ocurren aquí, pero, admite, el desconocimiento y las declaraciones hechas de mala fe, generan incertidumbre.
Para evitar precisamente estos detalles, explica, hay operativos de la Policía Federal de Camino que advierten a los transportistas cuando hay algún incidente en proceso en alguna población cercana a la pista Siglo XXI y los mismo cuando se puede circular, lo que pude generar un atraso en el viaje, pero no un incidente mayor que generalmente ocurren de día, mientras que el transporte de carga viaja de noche por las condiciones propias de la carga y documentación.
El representante de unas 600 unidades del transporte, de 70 empresas S.A y hombres camión, dedicadas particularmente a mover contenedores –el 40 por ciento de la carga portuarias e mueve por esta vía- asegura también que ésta es una de las autopistas más vigiladas. De hecho, dice, en los 300 kilómetros desde el puerto a Morelia hay cuatro puntos de revisión, En el Infiernillo, desviación a Cuatro Caminos, Santa Casilda y Taretan.
Los costos de los seguros, explica, no están regidor por el grado de violencia que se genera en un estado. En Michoacán, asegura, nunca nos han dicho las aseguradoras que por tales ecos cuesta más, sino que está regido, como todo, por la oferta y la demanda. “Quien diga lo contrario miente o desconoce de qué habla”.
La carga contenerizada, por las condiciones propias de su almacenamiento, no es codiciada por la delincuencia, como pueden ser otros productos como los derivados de acero o no perecederos. En los contenedores, explica Martínez Gómez Tagle, se embalan mayormente refacciones, no son artículos terminados, lo que no los hace atractivos, además de que en ellos y los camiones hay sistemas de rastreo, “no por estar en Michoacán, sino que es una norma que se aplica en el país porque la carga es importante para el cliente y la está esperando”.
Los transportistas, por su parte, están dedicados también a mejorar las condiciones y práctica del transporte y además de los seguros que, contrario a lo que se hace creer a nivel nacional, no solo no se han incrementado por la incidencia de violencia, sino que han bajado en más del 40 por ciento, están en búsqueda de la certificación que exigen a su vez las grandes empresas que comercian por el puerto de Lázaro Cárdenas, ya que a su vez ellas están en procesos de certificación.
La certificación NECC, que nació a raíz del derribo de Las Torres Gemelas, busca proveedores certificados y en este caso, el transporte como parte de una cadena logística, sus procedimientos deben estar pro escrito, que los operadores estén acreditados, debidamente identificados, que cuenten los camiones con rastreadores, que los choferes no dejen unidades con carga en la calles y las formas de despecha los camiones, entre otros. Esto, por sí solo, es una prueba de confianza para los importadores o exportadores nacionales, asegura.
Por su parte, Roberto Campos Vega, miembro de la organización colegiada del Transporte de Lázaro Cárdenas, admite que no focalizar los conflictos en la zona donde ocurren, y generalizarlos como “Michoacán” tare sus efectos y más cuando se miente sobre el hecho de que en la entidad hay robos y daños al transporte.
El robo al autotransporte de carga, coincide, se genera con más frecuencia en el estado en México y no es a la carga contenerizada, sino a la varilla y al alambrón y en todo caso, serían robos ligados al fuero común y no a la delincuencia organizada.
Con la representación de unas 150 unidades del transporte, Campos Vega apunta que la llegada de mas empresa aseguradoras, los precios de éstos cayeron en buena medida lo que a ellos les permite entrar a un nivel de competencia de costos de arrastre y en mayor o menos medida “todos tenemos carga que mover, aun en temporadas bajas como es ahora”.
Admite que entre el puerto de Manzanillo y el de Lázaro Cárdenas, se ha establecido una batalla por el manejo de los contenedores, por lo que “fácilmente aprovechan allá las situaciones de violencia focalizados en la tierra caliente para enviar mensajes de descrédito a los clientes del puerto y afectar con ello toda una cadena logística”.
