Políticos baja californianos, empresarios, comerciantes y transportistas que aseguran que se han visto perjudicados desde que comenzó la construcción de El Chaparral, la nueva garita que sustituirá a la Puerta México, buscan que las autoridades federales entiendan las afectaciones que traerá desaparecer uno de los puertos de entrada más importantes de la república.
Luego del anuncio del gobierno federal sobre el cierre definitivo de la garita, integraron la coalición “Pro defensa de la Puerta México”.
El pasado 29 de septiembre, en entrevista, Eduardo Baca Cuenca, director general para América del Norte de la Secretaría de Relaciones Exteriores, reiteró que la Puerta México no se mantendría en operaciones.
El argumento, según explicó, era la insuficiencia de su infraestructura, que data de la década de los años 70 y donde hoy sólo existen 11 casetas para el ingreso de norte a sur. Aquí también consideró que mantener los dos puertos de entrada en función resultaría inviable.
El pasado 24 de octubre, lo que temían muchos baja californianos, al grado de “quitarles el sueño”, se hizo realidad: en punto de las siete de la mañana comenzó el “cruce piloto”, un periodo de una semana para que los usuarios se acostumbren a este nuevo acceso, de acuerdo con declaraciones de autoridades estadounidenses a medios de comunicación en San Diego, California.
El Chaparral fue abierto y ahora sólo queda esperar el cierre de la Puerta México, la entrada más concurrida de la República Mexicana. Estadísticas del Consejo Coordinador Empresarial en Baja California indican que por este punto ingresan más de 53 mil vehículos al día.
La obra fue edificada por la administración de Felipe Calderón para agilizar los tiempos de acceso al país, aseguró el mandatario.
La coalición Pro Puerta México, presidida por Alberto Escourrido Moreno, considera que mantener abierto El Chaparral y cerrar la antigua garita es una imposición “centralista”, “tomada a miles de kilómetros de distancia”.
“Ya le mandamos una carta al secretario de Relaciones Exteriores, también a Eduardo Baca Cuenca, en la cual le solicitamos una reunión con él para que platiquemos con las diferentes autoridades involucradas con la garita El Chaparral, para que escuchen nuestra postura”, explica.
La coalición sugiere que se mantenga en operación la Puerta México, para garantizar el flujo de personas en la forntera, debido a que la nueva entrada se hará por un callejón de 384 metros de ancho y habrá dos curvas: una de 115 grados para ingresar al callejón y otra de 90 para ingresar a las 22 puertas, lo que puede provocar “cuellos de botella”.
“Nosotros no estamos en contra de la modernidad, al contrario, estamos a favor, pero que se haga en los tiempos que terminen los estadounidenses su obra, que será hasta el año 2016, hasta que pueden entroncar el freeway directamente al Chaparral”, explica Escourrido Moreno.
