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Dado que en 2011 residentes en México invirtieron en el exterior cerca de nueve mil 300 millones de dólares sin que se tenga clara la jurisdicción en la que están, y se sospecha que en varios casos no han pagado impuestos, las autoridades buscarán que los recursos que vayan a “paraísos fiscales” tributen en el país.
Para ello, harán uso de los 38 acuerdos de intercambio de información que México tiene celebrados con autoridades de países con nula o baja imposición tributaria, comentó Jorge García, socio de impuestos de la firma Ernst & Young (E&Y).
En conferencia de prensa, anticipó que en los próximos meses los temas de precios de transferencia y la fiscalización a inversiones serán muy importantes, en virtud de que “el Servicio de Administración Tributaria (SAT) está afinando la lupa para no perder el control de las utilidades del dinero que sale del país.
“La intención es que tributen, y con ello coadyuvar al logro de la meta de recaudación programada para 2012″, enfatizó el especialista.
Precisó que si bien invertir en el extranjero no constituye delito, evadir impuestos sí, por lo que con estos acuerdos se podrá garantizar que las inversiones que efectúen contribuyentes mexicanos fuera del país, tributen lo que corresponda, de acuerdo con la legislación vigente.
Aclaró que los acuerdos permiten supervisar las transacciones para que tengan efectos fiscales en el país vía el pago o acreditamiento, y recordó que el SAT ya ha emitido disposiciones para que, en su caso, empresas nacionales con inversión foránea que hubiesen pagado el similar al ISR, lo acrediten.
Cautela
García González coincidió con el socio legal de la consultoría, Ricardo Villalobos, en que en esta medida fiscalizadora orilla a los contribuyentes en cuestión a ser más cautos.
García González coincidió con el socio legal de la consultoría, Ricardo Villalobos, en que en esta medida fiscalizadora orilla a los contribuyentes en cuestión a ser más cautos.
“No se trata de satanizar esas inversiones, pero a aquellos que invierten en el extranjero, los obliga a tener el máximo de los cuidados para evitar que al realizar estas operaciones puedan ser considerados como defraudadores fiscales”, subrayó.
Villalobos advirtió que cuando se invierten grandes montos de dinero en el exterior, las autoridades pueden empezar a perder el control sobre las utilidades que generen esas sumas en otras jurisdicciones y que acorde con nuestra legislación, en un momento dado tendrían que pagar (o acreditar) impuestos.
“Lo preocupante es que se pueda perder el control de esa riqueza que se crea en otros países, y que tarde o temprano se tiene que tributar en México”, insistió.Sin embargo, comentó que no se tienen cifras respecto del monto que pudiera no estar ingresando a las arcas del fisco.
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