Sin embargo, ahora pareciera una industria con claroscuros que está entre apostarle más al mercado interno o en el corto plazo duplicar exportaciones, mismas que durante el primer semestre de 2015 incrementaron más del 6% con respecto al mismo periodo del año pasado.
El panorama no luce muy alentador en términos de consumo doméstico. Los vaivenes de la economía con la depreciación del peso y la caída en los precios del petróleo que provocan una contracción en el mercado interno crean una incertidumbre en el rubro del calzado mexicano que representa 0.90% del Producto Interno Bruto (PIB), de acuerdo con la Cámarde la Industria del Calzado del Estado de Guanajuato (CICEG).
El país se coloca como el noveno productor a nivel global con unos 245 millones de pares anuales, especialmente en la categoría del cuero y de acuerdo con los especialistas el potencial debe ser aprovechado para mostrarlo al mundo con más exportaciones, para de esta manera contrarrestar el estancamiento interno, aunque coinciden en que es inminente una subida de precios.
“Estamos viviendo momentos económicos complicados y la debilidad del mercado interno no permite que pueda haber un mayor crecimiento industrial. Nuestro sector ha estado trabajando de manera importante para impulsar su competitividad y sus exportaciones lo que permita tener una alternativa para el desarrollo. Sin embargo existe una polarización importante en nuestra industria ya que hay empresas que tienen pedidos y otras que están batallando para conseguirlos”, dice Javier Plascencia Reyes, presidente de la CICEG.
Precios se aprietan
El escenario ante un aumento de precios en el mercado nacional está próximo, aseguran los entrevistados, aunque depende la estrategia de cada empresa para absorber las alzas y no llevarlas al costo final, el cual es pagado por el bolsillo del consumidor. El peso acumuló una depreciación nominal ante el dólar de 27.5% de finales de mayo de 2014 a mediados de agosto de este año, según datos del Banco de México (Banxico).
Las fluctuaciones en el tipo cambiario han obligado a los asociados a replantear su lista de precios debido al impacto, las variaciones se han registrado en centavos y la cadena los absorbía para no subir precios, y también por la fuerte competencia interna y externa.
Ahora llegó un momento en el que ese tobogán de deslizamiento del peso nos ha llevado a considerar algunos incrementos de precios, esperemos que sean pequeños y que la cadena pueda absorber lo que más pueda”, indica Luis Gerardo González, presidente del Salón de la Piel y el Calzado (Sapica).
Menciona que en la edición 73 del Sapica Primavera Verano 2015, ya se vieron reflejados algunos incrementos que iban del 3 al 4 por ciento. Para Plascencia Reyes el panorama que viene para los siguientes meses es similar, porque las materias primas necesarias para la manufactura de calzado se han encarecido.
La presión del incremento del dólar, que en 12 meses lleva más de un 25%, está generando incrementos en componentes que requerimos para la fabricación de calzado, esto nos llevará a realizar un pequeño incremento en el producto. Les hemos pedido a nuestros afiliados que sean conscientes y sobre todo que busquemos que este incremento no sea muy alto para no debilitar más el mercado interno”, añade.
De las 11 mil 538 unidades económicas que pertenecen al sector del calzado en el país, más del 90% son Pequeñas y medianas empresas, de acuerdo con la CICEG y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), este indicador podría agravar la situación, mencionan los expertos, ya que soportar los aumentos de los insumos que encarecen podría afectar sus finanzas y para evitarlo la salida sería una subida de precios de sus productos.
Roberto Plasencia Torres, director general de Flexi, opina que depende de cada categoría de calzado, pero en el futuro inmediato la depreciación del peso podría ocasionar un aumento de precios de entre 6 y 7%, el cual se vería reflejado en la próxima temporada de primavera verano.
Nuestra industria depende de productos de importación y no necesariamente son insumos o componentes directos de piezas de calzado, sino materias primas que se importan para fabricar elementos necesarios por ejemplo, plantillas y suelas sintéticas se derivan del petróleo, no se producen en México, se importan y se cotizan en dólares esos insumos”.
Exportaciones, su oportunidad
La mejor alternativa para el crecimiento de la industria es la plataforma internacional, coinciden los entrevistados. Estados Unidos continúa siendo el foco de atención para hacer llegar más calzado mexicano, el cual se distribuye en 60 países distintos.
El país vecino del norte, Centro y algunas naciones de Sudamérica son los destinos del 10% de la producción anual del sector, por lo que la expectativa es elevar dicha cifra en el mediano plazo.
De acuerdo con Sapica, el calzado de piel es el gran bastión de las exportaciones, mientras que el mercado doméstico se enfoca más a los precios comercializales con más fuerza en el sintético y urbano.
Luis Gerardo González, de Sapica, destaca que hay distintas fortalezas por las cuales se debe apostar por incrementar las exportaciones a Estados Unidos, como la cercanía geográfica y la calidad que los productores de aquí ponen en su trabajo.
La red de comunicaciones para llegar a Estados Unidos es rápida y adecuada. Podemos tener contacto telefónico en vivo ya que compartimos el mismo huso horario, eso facilita mucho los negocios. La industria está muy fuerte y viva, con expectativa de crecimiento, estamos en un momento muy importante para ver las crisis como áreas de oportunidad. Podría haber un crecimiento interesante de las exportaciones. Destinamos al exterior el 10% de lo que producimos, pero esta cifra no es ni el 1% del consumo de Estados Unidos, si esta nación duplicara la compra de México, ello significaría un crecimiento de un 15 o 20% de la industria”.
Menciona que existe un potencial para que el país de la bandera de las barras y las estrellas fortalezca sus lazos comerciales con México en cuanto al calzado, pues si sus compras se elevan, significaría un incremento de 10% de la producción nacional, de hecho, comenta que hay compradores americanos muy interesados en conocer el clúster nacional.
González explica que para tener disponibilidad de mercancía debe invertirse en infraestructura local y un punto en favor de la industria del calzado es que no requiere grandes capitales sino más demanda en mano de obra calificada. Asegura que con menos de dos millones de dólares puede abrirse una planta que fabrique mil pares diarios con 200 trabajadores.
Para Javier Plascencia, el mercado norteamericano es de gran importancia, sin embargo, menciona que una buena estrategia es la diversificación internacional.
El mercado más importante son los Estados Unidos donde enviamos más de 78% de nuestras exportaciones. Buscamos también diversificarlas a países como Holanda, Guatemala, Colombia y Japón que después de Estados Unidos son los mercados más importantes donde comercializamos el calzado mexicano”.
Roberto Plasencia Torres, director general de Flexi, recalca que Estados Unidos representa una gran ventana de oportunidad para el crecimiento del sector y es posible duplicar las exportaciones en el corto plazo. Datos de la industria del calzado indican que dicho país consume alrededor de dos mil millones de pares de calzado al año y México exporta 27 millones de pares en promedio.
Si nos enfocamos en ese propósito podemos contribuir a satisfacer la demanda del mercado americano”.
Urgen atención a importaciones
Tras el decreto publicado el 29 de agosto de 2014, para combatir la importación subvaluada, los industriales admiten que han observado avances con cambios en la dinámica importadora, pues las compras hacia el exterior han disminuido, sin embargo, aún hay pendientes como abatir el contrabando.
De acuerdo con la Ciceg, el tema de la importación subvaluada ocupa un lugar en la agenda del sector porque aún representa 25% del total del calzado traído de China.
El directivo de Flexi, Roberto Plasencia destaca que dicho problema representa una grave competencia desleal, por lo que urge tomar cartas en el asunto con mayor fuerza para erradicarla.
No es una regla siempre, pero todo el comercio informal se relaciona con lo ilegal. El gobierno se hace de la vista gorda, eso afecta a la industria. Me refiero al contrabando, no es una importación legal. Ya se implican organizaciones con prácticas mafiosas”.
De hecho, asegura que representa una amenaza para todo el sector del calzado porque entra mercancía al país sin pagar impuestos ni aranceles, además de que quita trabajo a las empresas mexicanas.
De octubre de 2014 a junio de 2015 la cantidad de pares importados en condiciones de subvaluación ha disminuido un 59 por ciento, mientras que las importaciones totales han bajado en 17 millones de pares”, indica Javier Plascencia de Ciceg.
El entrevistado resalta que en dicho periodo, el precio promedio de las importaciones de calzado pasó de 9.12 a 11.73 dólares por par, lo que confirma que una gran proporción del producto que importaba no era introducido al país con los precios reales.
Gracias al trabajo conjunto con el Sistema de Administración Tributaria, recientemente logramos elevar el porcentaje de revisión por parte de nuestros observadores a un 39 por ciento, y también logramos que en el Decreto Modificatorio de la Industria Manufacturera Maquiladora y de Servicios de Exportación (IMMEX) las empresas paguen cuenta aduanera de garantía”.
Por su parte Luis Gerardo, de Sapica, menciona que después del decreto promovido por el gobierno federal llegará a una etapa de estabilización para que la compra de calzado llegue a 80 o 90 millones de pares cada año.
De acuerdo al Inegi, el consumo anual per cápita de calzado en México es de 2.5 pares, mientras que en naciones como Estados Unidos la cifra alcanza los siete pares. Los industriales mencionan que a medida que el ingreso familiar crezca , estos números podrían cambiar porque los zapatos son un complemento del atuendo diario, así el consumo interno se reactivará y la cadena productiva del país se verá beneficiada.
