En charla con los medios, la directora, quien es titiritera de profesión, expuso que la idea surgió luego de impartir un taller de guión en la Sierra Tarahumara, donde observó que la constante preocupación de sus pupilos tenía que ver con el maíz.
“Era un tema que los chicos siempre mostraban con orgullo, amor y sabiduría, y al final les pregunté cómo veían su vida, y decían que sembrando maíz, en paz y sin violencia, y luego los interrogué sobre quiénes eran ejidatarios, y de 40 jóvenes, sólo uno tenía derecho ejidal.
Ésto fue en 2008, y la mayoría de los jóvenes se dedican hoy en día a la pizca, van de rancho en rancho con sus familias trabajando “, expuso.
La debutante agregó: “fue ahí cuando me di cuenta de que el teatro me había quedado chico, y que necesitaba otro medio para dar a conocer cómo estos jóvenes ven con orgullo su labor en el campo, pese a enfrentar adversidades”.
A lo largo de 16 meses de filmación en ocho Estados de la República, entre ellos Chihuahua y Oaxaca, la directora visualizó que este material debía conjuntar tres puntos de vista: el de los campesinos, el de los industriales y el de los representantes de las instituciones encargadas de regular la importación y exportación del maíz.
Bajo ese tenor, la directora refirió que su enfoque es mostrar cómo es que ante la amenaza que representa para México el cultivo de maíz transgénico, los campesinos luchan por preservar las tradiciones de sus comunidades, las semillas y el derecho a la soberanía alimentaria.
El documental, que ya ha sido presentado en algunos de los municipios donde fue filmado, incluso en otros países, ha causado una grata impresión, al grado en el que la gente se pronuncie a favor de la defensa del maíz.
Tras sus exhibiciones en Ambulante, “Sunú” visitará otros festivales de Brasil, Argentina, Irán, San Francisco y España, así como el que se realiza en Cuernavaca, Morelos, Cinema Planeta, donde es el único material mexicano.
