El segundo proceso de licitación del Terminal 2 del puerto de Valparaíso plantea un complejo escenario. Se trata de una etapa clave para el futuro de Valparaíso y donde conviven muchos intereses económicos por parte del Estado y del sector privado.
Todos ellos a la espera del fallo del Tribunal de Defensa de la Libre Competencia, que tras recibir los alegatos de todos los actores involucrados – el pasado 18 de julio – debe definir si levanta la restricción horizontal sobre el proceso, permitiendo así la participación de los grupos Luksic, Matte y von Appen, que ya tienen inversiones en la región.
Los dos primeros en San Antonio con STI y Puerto Central, respectivamente, y el último en Valparaíso a través de Terminal Pacífico Sur Valparaíso (TPS), que ya expresó abiertamente su deseo de participar. Esto pese a los argumentos en contra por parte de dos de sus principales competidores – Agunsa y Puerto Central – y de la Fiscalía Nacional Económica, entre otros, que apuntan básicamente a que ello atenta contra la libre competencia.
Lo cierto es que TPS se defiende de dichos reparos y, al contrario, confía en que el fallo le será favorable para poder presentar su proyecto abiertamente. Algo que no puede hacer por la cláusula de confidencialidad que exige el proceso de licitación llevado adelante por la Empresa Portuaria de Valparaíso.
“Lo que hoy está en juego es la competitividad de Valparaíso en los próximos 30 o 40 años y si Valparaíso está o no dispuesto a asumir y a mantener su condición de puerto principal de Chile. Eso a la luz de lo que está sucediendo en la licitación y el desarrollo portuario”, advierte el gerente general de TPS, Francesco Schiaffino.
“Tenemos un gran proyecto para la ciudad pero queremos competir en igualdad de condiciones con el resto”, agrega el ejecutivo.
¿Por qué el Tribunal debería levantar la restricción para que TPS participara en este proceso?
Porque creemos que la competencia tiene que ser abierta para todos y no se debe excluir a priori ninguna idea, hay que poner los proyectos sobre la mesa. En el caso particular nuestro, TPS tiene un proyecto que aporta un frente de atraque que podría llegar a los 1.400 metros, siempre y cuando sea aceptado por la comunidad completa, conjugando en buena forma todas las otras necesidades que tiene la ciudad en relación al turismo o a las personas que quieren tener un mejor acceso al borde costero.
Pero un frente lineal implica rellenar la poza y eso choca con el tema patrimonial…
Implica en algún minuto abordar el tema de la poza considerando la vocación patrimonial, las actividades que se desarrollan, quizás dando mejores oportunidades a las actividades relacionadas con el turismo, pero no se puede hablar mucho al respecto porque hay cláusulas de confidencialidad.
¿Compensaciones?
Es más que eso, es un proyecto moderno que no le dé la espalda a la ciudad; no es que tú compenses, sino que se trata de incorporar al proyecto soluciones que sean un progreso y una mejora para todos los actores, para los boteros, que la gente tenga más y mejores accesos al borde costero, que estemos mejor preparados para la industria del crucero, todo eso se tiene que abordar junto y no por separado. Para ello es muy importante recoger opiniones.
Y si se da el visto bueno para este frente lineal, ¿el Mall no sería un obstáculo?
Preguntamos formalmente a la empresa portuaria si el Mall eventualmente podría causar alguna interferencia con el terminal y nos respondió categóricamente que no. Y nosotros damos fe de ello porque ellos conocen y llevan adelante ese proyecto.
La Fiscalía Nacional Económica fue clara al sostener que la presencia de TPS atentaría contra la libre competencia
Si la pregunta es ¿cómo le gustaría un torneo de fútbol, con tres o cuatro equipos?, a mí me gustaría con cuatro, pero si después le dicen que va a haber dos de primera y dos de segunda, ¿tiene más competencia? No, porque los de primera no juegan con los de segunda, por lo tanto eso de haber mayor competencia se reduce porque sólo van a quedar dos actores relevantes. En cambio, si tú dejas que haya tres equivalentes tienes más competencia que con cuatro, porque todos van a tener frentes de atraque y áreas de respaldo similares.
¿O sea usted ve una supremacía de San Antonio?
Los dos terminales de San Antonio tendrán un frente de atraque mayor al de Valparaíso y el doble de área de respaldo. Esto significa que cada terminal de allá va a ser el doble de cada terminal de Valparaíso, si es que son cuatro, y eso en el largo plazo deja a los de Valparaíso fuera de competencia.
La FNE es enfática en su posición…
Entendemos la posición de la Fiscalía y sus aprensiones, pero finalmente ella misma dice que la única posibilidad de introducir eficiencia sería autorizar el puerto como un frente continuo. Ahora, si uno ve los argumentos de la competencia, hay dos cosas. Uno dice que cree que TPS no debería participar porque tiene ventaja, o sea, está diciendo finalmente que lo que podemos ofrecer es mejor. Eso es, a priori, negar una mejor opción.
¿Considera que el escenario ha cambiado respecto a la última licitación como para permitir a TPS intervenir?
No es el mismo escenario al haber un tercer operador. Prueba de ello es que a fines de año se espera que Puerto Central cuente con un frente de atraque de 340 metros más todas las hectáreas que tiene de respaldo. Además que dos terminales juntos y grandes como los que van a convivir en San Antonio comienzan a producir atracción de servicios relacionados. STI es hoy un actor relevante y Puerto Central a fines de año tendrá un frente de atraque para los buques más grandes que están llegando al mercado y va a tener un desarrollo mucho mayor que el terminal de TPS, en el escenario actual, o entre dos tal como lo están presentando.
Y la expansión de 120 metros del frente de atraque ¿no cree que inhiba la participación en el proceso?
Creo que el Estado y también los privados, pero el Estado en particular, tiene la obligación de maximizar la unidad que tiene licitada de forma de producir un óptimo que finalmente es ahorro/costo para el país. Esto, en la forma, se hizo exactamente igual que en Arica, Iquique, Antofagasta, San Antonio y entiendo que se hizo hace poco en el aeropuerto de Santiago donde participa una empresa relacionada con un operador. Y lo más importante es que se hizo sin afectar las opciones del Terminal 2.
¿Cuál es su percepción sobre lo que pueda fallar el Tribunal?
Somos optimistas. Tenemos una convicción de que, más allá de que se gane o se pierda, coincidimos en nuestra posición con lo que es mejor para Valparaíso. Y eso nos deja tranquilos, ya que no se puede presentar un proyecto que sea conveniente para la empresa pero no para la ciudad. Aún falta discutirlo, socializarlo, pero creemos que es bueno.
Sin embargo, de acuerdo a lo que plantea EPV, los incumbentes sólo podrán participar en una segunda fase…
Nosotros queremos participar exactamente en las mismas condiciones, o sea en la primera fase porque lo más probable es que una segunda caja no genere ofertas tan buenas y nosotros tendríamos que revisar nuestra participación.
Pero si eso pasa, ¿quién se va a interesar en participar?
Eso significa que todas las otras tienen la certeza de que disponen de un proyecto peor que el nuestro. Si yo voy con mi mejor proyecto, gane o pierda lo presento. Si estoy seguro de que el otro es mejor, eso es lo único que me puede motivar a no participar.
No pocos actores han planteado que la licitación está hecha a la medida de TPS…
Es un argumento rebuscado. Lo importante de esto es cómo Valparaíso se hace cargo de su primacía y cómo la proyecta, y qué estamos dispuestos a hacer como comunidad. Puerto Central está haciendo su trabajo y lo hace por San Antonio. Eso es suponer algo que no es efectivo, hemos tenido las mejores relaciones posibles con la EPV, pero no ha sido fácil, porque ellos cumplen su rol de contrapeso y nosotros entendemos que es lo que corresponde. Decir una cosa en contrario hay que probarlo y no estar suponiendo.
