Blindar las fronteras contra el avance de productos asiáticos, la respuesta a la crisis global

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Los riesgos de un freno de la economía mundial han aumentado significativamente.

En este contexto, desde la consultora Ecolatina alertaron que “cuando el crecimiento global desaparece o se estanca, las políticas proteccionistas ganan terreno, agudizando el efecto de la caída del nivel de actividad sobre el comercio exterior”.

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De hecho, la crisis financiera internacional desatada a fines de 2008 no fue la excepción: el PBI mundial se contrajo 0,7% en 2009, mientras que el volumen comerciado cayó 10,7 por ciento.

Así, desde la consultora prevén que “el comercio internacional estará caracterizado por más países con vocación de vender sus productos en el exterior que de comprarlos, lo que incentiva la adopción de nuevas medidas proteccionistas”.

En efecto, ya en el tercer trimestre del año se observaron señales claras en ese sentido. Los relevamientos preliminares de Global Trade Alert (GTA) indican que durante ese período las decisiones de tinte proteccionista se habrían ubicado en un valor similar al del primer trimestre de 2009, lapso que concentró la mayor cantidad de medidas restrictivas al comercio desde el estallido de la crisis.

Más aún, entre julio y septiembre de 2011, por cada medida tendiente a liberar el comercio se aplicaron tres de carácter proteccionista.

Además, de cara al futuro, “debe tenerse en cuenta que la crisis pasada prácticamente agotó la capacidad de los países de implementar políticas contra cíclicas (en especial de carácter fiscal), por lo que frente a un eventual recrudecimiento del contexto mundial, las medidas proteccionistas podrían ganar todavía más peso“, destacaron.

Los expertos de Ecolatina explicaron que “para 2012, la menor demanda europea de productos asiáticos podría traer aparejada en América Latina, una avalancha de importaciones desde Asia, agudizando el déficit de cuenta corriente y afectando la producción latinoamericana”.

Esta situación, en el marco de un mundo que ya muestra signos de creciente proteccionismo, abrió una ventana de oportunidad a los países de la región (en especial al Mercosur) para un incremento en los aranceles u otro tipo de medidas tendientes a proteger la producción nacional.

El “blindaje” de Argentina y Brasil
En la reciente Cumbre del Mercosur realizada en Montevideo los presidentes del bloque acordaron ampliar la lista de excepciones al Arancel Externo Común (AEC).

El objetivo es que cada país miembro elija cien productos a los cuales aplicarle tarifas superiores al AEC por un año -sin superar el tope del 35%- para proteger sectores locales “por razones de desequilibrios comerciales derivados de la coyuntura económica comercial”.

Esta decisión fue impulsada principalmente por Brasil y Argentina, ante el recrudecimiento de la crisis europea, que ya impacta en la actividad de ambas economías.

En el caso de Brasil, ya se perciben signos de estancamiento. Se espera que 2011 concluya con una expansión del producto de 3% cuando a comienzos del año se proyectaba un crecimiento de 4,5%. Esto se debe, principalmente, a la caída de la industria manufacturera. En efecto, desde el máximo del año alcanzado en marzo, la actividad fabril descendió 5%.

En la Argentina, también comenzó a vislumbrarse una desaceleración del crecimiento, especialmente en la industria que depende en gran medida del desempeño brasileño.

De hecho, según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que elabora el Banco Central de la República Argentina se espera un incremento del PBI de 6,4% i.a. para el cuarto trimestre, bastante por debajo de la expansión acumulada en los primeros nueves meses del año (9,4 por ciento).

Desde Ecolatina destacaron que que en ambos países se observó en los últimos meses una mejora del resultado comercial respecto de lo registrado en 2010. En Brasil, entre enero y noviembre el saldo comercial mejoró 75% producto de una fuerte contracción de las importaciones.

Si bien en Argentina el superávit acumula una caída de 13%, en los últimos tres meses se verificó una mejora del resultado por una fuerte desaceleración de las compras al exterior. Estas pasaron de crecer 38% en los primeros 8 meses del año, a promediar 23% entre septiembre y noviembre.

En ambos casos, los países tomaron medidas específicas que apuntaron a reducir el aumento de las importaciones. Tanto Argentina como Brasil aplicaron trabas a los productos provenientes del exterior ya sea mediante Licencias No Automáticas (LNA) o a través de mecanismos no convencionales.

“El motivo principal de elevar los aranceles por encima del AEC pasa, principalmente, por una eventual invasión de productos asiáticos como resultado de la menor demanda europea. Las compras externas a los principales proveedores asiáticos representan actualmente 31% de las importaciones totales de Brasil y 25% de las argentinas”, explicaron desde Ecolatina.

Pero más importante que la foto es la película: en el caso brasileño, las compras a países asiáticos ganaron 6 puntos de participación en detrimento del Mercosur y de la Unión Europea (UE).

En Argentina, la participación dentro de las compras externas provenientes de Asia ganó 4 puntos en contraposición con la pérdida de 6 puntos del bloque.

“De acuerdo a lo pactado en la reciente Cumbre del Mercosur, la respuesta de los países del bloque a los posibles efectos de la crisis será una intensificación del proteccionismo, lo que implicará una caída en el intercambio comercial extra-bloque”, destacaron.