La crisis en el gobierno del ex general retirado, quien tomó posesión el 14 de enero de 2012, estalló en abril pasado cuando el Ministerio Público (MP) y la Comisión Internacional Contra la Impunidad de Guatemala (Cicig) desarticularon a la red de corrupción que operaba en las aduanas del país.
El rechazo a la gestión del Presidente guatemalteco quedó demostrada el pasado 27 de agosto cuando unas 100 mil personas llenaron durante más de 10 horas la Plaza de la Constitución para exigir su renuncia. Pérez tampoco tuvo el respaldo del Congreso, cuando 132 diputados por unanimidad votaron a favor de retirarle la inmunidad. Tampoco encontró apoyo en su último bastión, la Corte de Constitucionalidad (CC), donde también por unanimidad fueron rechazados dos amparos que había interpuesto contra el trámite de retirada de su inmunidad.
La salida de Pérez Molina es producto básicamente de dos eventos: una clase política que supo enfrentar al Presidente e instituciones independientes que fueron escalando el caso.
