Los momentos de gran crecimiento y desarrollo para México han dependido, en gran medida, de una coyuntura internacional que lo permita. Es decir, los momentos de auge mexicanos no se han logrado solamente por un gran liderazgo político, sino por alguna situación mundial de la que, en varios momentos, los dirigentes del país se han podido aferrar para salir adelante. Los grandes avances en el crecimiento y desarrollo del país no han dependido de alguna gran estrategia política ni un fuerte liderazgo que se traduzca en una buena eficiencia gubernamental, por ejemplo, la forzada venia de Estados Unidos para que permitiera la expropiación petrolera, o el auge petrolero gracias al casual descubrimiento de yacimientos y de una gran demanda de crudo, o el aumento significativo de remesas de migrantes, o muchas otras cosas.
En los últimos años, México ha perdido grandes oportunidades para repuntar económicamente y perfilarse como uno de los emergentes líderes mundiales que, se afirma, controlarán el sistema económico global en algunos años
Desde hace dos décadas, la economía mundial ha sufrido fuertes transformaciones que terminarán por reconfigurar toda la estructura en el mundo. Desde la caída del muro de Berlín, el sistema económico se tronó unipolar, es decir, que gira bajo un único eje, el capitalista, liderado por Estados Unidos. Sin embargo, un liderazgo único no puede perdurar por siempre, a pesar de la tesis de Fukuyama. Y, en efecto, en poco tiempo comenzó el declive del auge estadounidense. En estos momentos, algunos países comenzaron a crecer imprevisiblemente y surgió el término BRIC. En noviembre del 2001, Jim O’Neill, reconocido economista de la gran firma Goldman Sachs, predijo que para el 2050, Brasil, Rusia, India y China, dominarán el mercado global y serán las superpotencias que regirán el sistema económico mundial.Sus predicciones hicieron eco en todo el mundo y alentaron a estos cuatro países a formular la estrategia que actualice la tesis de O’Neill.
La teoría afirma que China y Rusia serán los mayores proveedores de tecnología y servicios a nivel mundial, mientras que Brasil e India, lo serán de materias primas como productos agrícolas y ganaderos, y de energéticos.
Parte de este fenómeno se debe a la apertura de China al capitalismo internacional. Esta decisión provocó un crecimiento impresionantemente acelerado en el país asiático. Debido a esto, en China comenzó a surgir una numerosa clase media con nuevas necesidades y, por ende, con demanda de nuevos satisfactores, desde servicios, hasta alimentación. Brasil aprovechó este momento para industrializar su sector agropecuario y abastecer de materias primas y productos agrícolas y ganaderos a la nueva y creciente clase media oriental. Ello produjo una sinergia de industrial oferta y demanda que resultó en el gran crecimiento Brasileño.
Las condiciones de Brasil fueron óptimas, su búsqueda por la diversificación de importaciones y el aprovechamiento de este fenómeno mundial, favoreció a que la nación sudamericana tuviera un excedente económico tal, que pudiese eliminar la deuda con el Fondo Monetario Internacional.
A principios de los 90’s, México busco diversificar sus exportaciones. Buscó hacer un tratado comercial con Europa, sin embargo, la aprobación de grandes acuerdos en la Unión Europea es tardada, debido a que necesita la ratificación de todos sus países miembros y, para esa época, los países europeos estaban más enfocados a hacer acuerdos comerciales con países menos favorecidos, como África y el Caribe.
Al final del gobierno de Salinas, la única opción que quedaba era hacer el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, el cual, minimizaba las estrategias de diversificación, pues el comercio internacional mexicano dependería mayoritariamente de Estados Unidos. Y así fue, en 1990 las exportaciones hacia Estados Unidos ascendían a 18,456 millones de dólares, para el año 2000, la cifra ascendió a 146,214 millones de dólares y hasta el 2009, las exportaciones a este país fueron de 184,878 millones, representando el 80.51% de las exportaciones totales de México.
Esta política definió la línea única que seguiría el gobierno mexicano en relación al comercio internacional. En el gobierno de Fox, Jorge Castañeda, secretario de Relaciones Exteriores, estableció una estrategia de total dependencia económica a Estados Unidos. Su plan fue el de diversificar a México internacionalmente en la política, pero quedarse con Estados Unidos como su principal socio. Así, poco a poco nos fuimos tejiendo la soga que acabaría por estrangular la economía nacional con el debacle en las finanzas internacionales del 2008.
El declive de Estados Unidos como la única superpotencia mundial es evidente por los nuevos actores que van ascendiendo de forma acelerada. La estrategia de México de depender tanto del ahora hegemón, terminará por que corramos con la misma suerte de Estados Unidos. La política internacional no debe inhibirse a la diversificación, aun cuando seamos vecinos de la potencia comercial más importante del mundo.
