Un ferrocarril con destino y sin retornos

Impulsar la inversión, generar empleos y establecer las bases que detonen el progreso en la región sur-sureste del país, es una de las prioridades del gobierno de México, siendo indispensables sus dos emblemáticos proyectos: el Tren Maya y el Corredor Interoceánico.

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Un ferrocarril con destino y sin retornos

Múltiples son los factores que han determinado el debate en torno a estas dos iniciativas, desde el desarrollo poblacional, el impacto ambiental y la convivencia con las comunidades y los pueblos originarios de los territorios donde se llevarán a cabo los trabajos, hasta el financiamiento, las políticas de infraestructura, y el capital humano que deberá ser lo suficientemente capacitado para realizar de manera adecuada su operación y mantenimiento integral.

Dicho debate resulta por demás pertinentes para una zona que por décadas se ha encontrado en el atraso, y cuyo principal transporte y medio de comunicación, el ferroviario, ha sido prácticamente abandonado por parte de los gobiernos que faltaron a su obligación de velar por el progreso local, regional y nacional de nuestro país.

La historia del ferrocarril en México marcó un precedente en la actividad económica y comercial de nuestro país; en la actualidad, existe en el territorio nacional una red ferroviaria de más de 24 mil kilómetros, a través de la cual se conectan los principales centros industriales con los puertos marítimos y conexiones fronterizas hacia extranjero, siendo el transporte de carga su principal actividad desde que 1997 en que se empezó a operar por un grupo de concesionarios, fundamentalmente extranjeros.

Así, en los últimos 20 años la inversión privada en la industria ferroviaria mexicana creció más del 50 %, no así su consolidación y crecimiento para integrar a todo el país a través de una red que garantice la movilidad y conectividad para el desarrollo nacional. Y en los últimos cinco años, sectores como la minería, la ganadería, la producción de los derivados del petróleo y de los inorgánicos incrementaron su participación en la carga ferroviaria con un crecimiento del 19, 15, 6 y 5 por ciento, respectivamente, sin embargo, el sector productivo que más ha aprovechado el transporte ferroviario es el automotriz, siendo su principal concesionario Kansas City Southern de México.

En medio de todas estas concesiones e inversiones privadas, el transporte de pasajeros quedó sumamente relegado; no fue sino hasta el periodo comprendido entre los años de 1997 a 2008, cuando se inauguró la línea del Tren Suburbano como una participación importante para el traslado de pasajeros.

Hoy, en este sexenio, con la conclusión e inauguración del Tren Interurbano México-Toluca y del Tren Maya (como lo ha declarado el presidente de la República) la industria ferroviaria se vislumbra en mejores horizontes, en donde podrá rescatar su potencial y consolidarse a través de nuevas formas de convivencia entre la innovación y el cuidado del medioambiente y progreso social, logrando el engrandecimiento de México.

En este sentido, diversas instituciones de educación, sobre todo de Media Superior, Profesional Técnica y Superior, están conscientes que para el desarrollo de proyectos como el Tren Maya y el Corredor Interoceánico se requieren de profesionistas y técnicos emprendedores, capaces de crear e implementar soluciones innovadoras y de generar valor social que les permita incorporarse al progreso que demanda el sistema ferroviario de nuestro país y hacia el resto del mundo.

Para ello, es imprescindible que la Secretaría de Educación Pública enfoque también sus esfuerzos para una creciente relación interinstitucional y de corresponsabilidad con otras instituciones de educación superior, con empresas líderes en el ramo como FERROMEX y FERROVALLE, propiedad conjunta de Kansas City Southern de México, Ferrocarril Mexicano, Ferrosur y la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, así como acuerdo e intercambios con las principales naciones desarrolladoras de sistemas ferroviarios como China, Japón Francia, Canadá y EEUU.

Sólo con las alianzas estratégicas que se establezcan entre ellas y con la estructuración de modelos colaborativos, se podrá lograr una capacitación específica, industrial, tecnológica y profesional para los docentes que permitan atender con calidad las necesidades de los sectores productivos, a través de la formación innovadora del capital humano, ese cúmulo de talentos que dinamizará el sistema ferroviario de nuestro país.

Fuente:

Ulises Lara López-https://www.cronica.com.mx/opinion/ferrocarril-destino-retornos.html